CARLOS HERRERA
La bonanza económica en Bolivia es fruto directo del 21060, que cambió las reglas para la inversión e impulsó una economía de mercado, todo lo cual devino luego en las inversiones petroleras que permitieron un aumento sustancial de la producción energética, así como el incremento de las exportaciones no tradicionales, que luego se vieron además favorecidas de una coyuntura económica mundial con precios favorables.
Entonces, el auge petrolero (o gasífero) nacional se debe única y exclusivamente a las inversiones de capitales extranjeros que llegaron estimulados por el cambio en las reglas de inversión realizados por los gobiernos de Paz Estenssoro y de Sanchez deLozada, donde luego se concibió la sociedad de capitales que se expresó en la figura de la capitalización de las empresas estatales.
Sin embargo de ello y a la vista de lo que las autoridades y las personas pregonan como cosa cierta, el verdadero problema nacional consiste en que los bolivianos no entendemos aún que lo que hace una economía fuerte es la creación de los bienes y servicios que demanda la población mundial, y que tal creación sólo es posible únicamente en las empresas, las verdaderas encargadas de generar los productos que la población mundial necesita y demanda. Así, un país se vuelve rico y combate de modo más efectivo la exclusión y la desigualdad, si su economía o su crecimiento se basa en la generación de bienes y servicios que tiene demanda real, no en su habilidad para prestidigitar políticas económicas efímeras o de impacto circunstancial, como las políticas monetarias intervencionistas, que son como los fuegos artificiales, muy pronto sólo queda la oscuridad y el recuerdo de una bella fluorescencia, nada más.
Ahí radica entonces el engaño sobre el "éxito" económico del populismo latinoamericano, que se basa exclusivamente en artificios de política monetaria y fiscal (emisión de dinero sin respaldo productivo, crédito barato, moneda sobrevaluada que permite importaciones baratas, etc) cuando lo verdaderamente importante y sostenible es tener un tejido productivo que permita un flujo de divisas permanente (como es el caso de las economías desarrolladas) porque los juegos de política monetaria y de gasto público pueden venirse abajo en cualquier momento, ya que dependen exclusivamente de los movimientos de capitales, la demanda y el buen precio de las materias primas, como del superávit en la cuenta comercial de un país.
Si aquello se viene abajo, es decir, la demanda de materias primas decrece y los dólares vuelven a las economías que pueden comprarlos y pagarlos, no hay nada que les evite una crisis económica, como la que se anuncia en el horizonte para los países latinoamericanos donde gobierna el populismo, que omitieron pensar bien lo equivocado de no estimular la inversión y la actividad privada.
En respaldo de esta afirmación observemos lo siguiente: si la FED americana suspende lo que ellos llaman "políticas de estímulo" y que consisten en introducir dinero sin respaldo en la economía americana a través de préstamos a los bancos (en la forma de compra de bonos hipotecarios) para que los mismos sostengan una política crediticia con bajos intereses, el efecto inmediato será que los bancos americanos (cuyo negocio es la intermediación financiera) subirán las tasas de interés a los ahorristas por sus depósitos (en razón de la carencia del dinero de la FED) lo que inmediatamente jalaría hacia sus arcas buena parte de los dólares que circulan por el mundo, a resultas de lo cual el dólar se fortalecería al tiro, o lo que es lo mismo, las monedas locales pueden verse obligadas a devaluar abruptamente (algo de esto pasa ya en Brasil y la Argentina) con lo que las importaciones baratas se acabarían y entones podría verse el enorme desequilibrio entre la demanda de bienes y la oferta nacional de ellos, que como se sabe es la causa primera de la inflación o el aumento de precios en una economía.
Esto que se afirma no es una mera especulación, se basa en lo que dijo Bernanke (la máxima autoridad de la FED) hace unos días, "que debido al crecimiento de la economía americana (yo diría mas bien que a la inmensa deuda del tesoro público americano) la FED podría suprimir las políticas de estímulo el próximo año". Entonces la crisis puede o no venir por el lado de la baja de los precios de las materias primas (algo que empieza a ocurrir) o por el ajuste de las políticas monetarias americanas (lo cual tampoco está lejos). En cualquier caso ahí se verá si el populismo gobernó bien o despilfarró una oportunidad real de crecimiento, mientras nadábamos en los dólares por el buen precio de las materias primas.
La creencia de que las políticas intervencionistas- (aquellas que quieren “planificar” la asignación de los recursos, en vez de permitir que los mercados lo hagan de acuerdo a las millones de decisiones que las personas toman diariamente en su propio interés)- son la solución para equilibrar las desigualdades sociales, no tiene fundamento real. Los mercados son organismos de alta complejidad pero que funcionan a la perfección a la hora de asignar los recursos, porque aquellos, cuando no hay interferencias estatales, suelen ir a los rubros más rentables, es decir, a producir los bienes que la gente realmente demanda.
Es la mala asignación de los recursos que el Estado induce por la fuerza en la economía (cupos de exportación que dirigen los recursos a otros rubros porque evitan la expansión sana de aquellos negocios, precios congelados que también hacen lo mismo, control de tasas de interés y cupos de asignación de los ahorros) la directa causante de los ciclos económicos (o crisis económicas) ya que estos suelen ser el resultado de la mala asignación de recursos. Es decir que el Estado, en vez de permitir la expansión de las actividades rentables, obliga, mediante artificios de política fiscal o monetaria (mediante leyes con finalidad política, en suma) a que los ahorros de una parte de la sociedad (que al cabo es lo que los emprendedores toman como crédito e invierten en bienes de capital, si de una economía sana hablamos) se dirija por ejemplo a las inversiones inmobiliarias, creando unas burbujas de precios que atentan contra los mas pobres, como si tener millones de casas nos permitieran aumentar la producción de bienes y servicios, algo que sólo se logra con inversiones de capital (no construyendo casas por millares) mediante el recurso de tomar como crédito el ahorro de otras personas.
Por eso mismo el intervencionismo delirante que practica el bolivarianismo lleva inevitablemente a un decrecimiento de la producción general (veamos sino lo que pasa en Venezuela y Argentina) lo que a su vez termina empobreciendo a los propios habitantes del pais en cuestión, porque sin producción tampoco florece el empleo, que como se sabe es lo único que le permite a las personas llevar una vida digna y sin carencias.
Abogado.