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NICOLÁS FUENTES 

El impuesto es una clase de tributo regido por derecho público. Se caracteriza por no requerir una contraprestación directa o determinada por parte de la administración hacendaria. Los impuestos en la mayoría de legislaciones surgen exclusivamente por la “potestad tributaria del Estado”, principalmente con el objetivo de financiar sus gastos. Su principio rector, denominado “Capacidad Contributiva”, sugiere que quienes más tienen deben aportar en mayor medida al financiamiento estatal (impuesto progresivo), para consagrar el principio constitucional de equidad y el principio social de la libertad.

En pocas palabras: sin los impuestos el estado no podría funcionar, ya que no dispondría de fondos para financiar sus diversas actividades, que de hecho, sobrepasan las fundamentales y necesarias de un gobierno, es decir, un gobierno limitado.

Elementos del Impuesto:

Hecho imponible: Aquella circunstancia cuya realización, de acuerdo con la ley, origina la obligación tributaria. Son hechos imponibles: renta, la venta de bienes y la prestación de servicios, la propiedad de bienes, etc.
Sujeto pasivo: El que debe, es la persona natural o jurídica que está obligada por ley al cumplimiento de las prestaciones tributarias
Sujeto activo: Es la entidad administrativa beneficiada directamente por el recaudo del impuesto.
Base imponible: Es la cuantificación y valoración del hecho imponible y determina la obligación tributaria.
Tipo de gravamen: Es la proporción que se aplica sobre la base imponible con objeto de calcular el gravamen.

Principios del Impuesto:

Principio de justicia: Consiste en que los habitantes de una nación deben de contribuir al sostenimiento del gobierno y que este distribuya para bien a quienes no tienen.
Principio de certidumbre: Todo impuesto debe poseer fijeza en sus elementos esenciales (objeto, sujeto, exenciones, tarifa, época de pago, infracciones y sanciones), para evitar actos arbitrarios de la autoridad.
Principio de comodidad: Todo impuesto debe recaudarse en la época y en la forma en las que es más probable que obtenga a su pago el contribuyente.

Bien, ahora que sabemos que es un impuesto y cuáles son sus elementos y principios podemos empezar a analizar los efectos y sus fundamentos.

Casi todo lo que usted gana y compra está gravado con impuestos. El impuesto sobre la renta y el impuesto de seguridad social se deducen de sus ingresos, y los impuestos a alas ventas se agregan a la factura cuando usted compra algo. Los empleadores también pagan un impuesto de seguridad social para sus trabajadores, y los productores de tabaco, bebidas alcohólicas y gasolina pagan un impuesto cada vez que venden sus productos.

Pero, ¿Quién paga realmente los impuestos? En vista de que el ingreso sobre la renta y el impuesto de seguridad social se deducen de su salario y el impuesto a las ventas se agrega a cada precio que usted paga, ¿No resulta evidente que es usted quien paga estos impuestos?¿No es obvio que su empleadores paga la contribución al impuesto de seguridad social y que los productores de tabaco pagan el impuesto a los cigarros?

Está a punto de descubrir que no es tan evidente quien paga en realidad un impuesto y que los legisladores no toman esa decisión. Para esto, primero hay que hablar un poco de incidencia fiscal.

Incidencia Fiscal, es la repartición de la carga fiscal entre el comprador y el vendedor. Cuando el gobierno graba un impuesto sobre la venta de un bien, el precio pagado por el comprador podría subir en un monto igual al total del impuesto, en un monto menor, o no subir en lo absolutos. Si el precio pagado por el comprador sube en un monto igual al total del impuesto, entonces la carga fiscal recae completamente sobre el comprador, es decir, el comprador paga el impuesto. Si el precio pagado por el comprador sube en un monto menor al impuesto, una parte de la carga impositiva recae en el comprador y la otra en el vendedor. Si el precio pagado por el comprador no cambia en absoluto, la carga fiscal recae completamente en el vendedor.

La incidencia fiscal no depende DE la ley fiscal. La ley podría gravar un impuesto sobre las ventas o las compras, pero el resultado es el mismo en cualquier caso.

¿Por qué los Impuestos son incentivos para la igualdad de pobreza? Aquí les daré mis razones y argumentos, con los cuales espero persuadirte y hacerte entender.

Todos los días, tanto personas como empresas (agentes económicos) nos pasamos trabajando, creando capital, y en resultado: riqueza. Pero hay un factor fundamental que perturba esta producción de riqueza y hace improbable que la riqueza creada por la inversión estatal compense plenamente la riqueza destruida por los impuestos percibidos y destinados al pago de aquellas inversiones. No se trata simplemente, como menudo se supone, de tomar algo del bolsillo derecho de las personas para ponerlo en el izquierda de otras. Los inversionistas estatales, creen apasionadamente que el país es una gigantesca empresa y como si tales operaciones implicaran meros apuntes contables. Como diría Hazlitt: “Los inversores estatal olvidan que están tomando el dinero de A para entregarlo a B. Mejor dicho lo saben muy bien; pero en tanto extensamente aluden a los beneficios que el proceso reporta a B y se refieren a las cosas maravillosa de que disfrutará y que no hubiera soñado si tal dinero no le hubiera sido entregado, pasan por alto las consecuencias que A habrá de soportar: Ven solo a B y se olvidan de A.”.

La forma de impuesto más terrible es: El impuesto progresivo al ingreso. Este impuesto hace que la mayor carga fiscal recaiga sobre un sector limitado de los contribuyentes y dicha contribución sobre la renta ha de ser suplementada mediante otros tipos de imposiciones. Estos hechos afectan las acciones e incentivos tanto de personas como empresas. Cuando una empresa pierde cien centavos por cada dólar perdido y solo se le deja retener 60 centavos de cada dólar ganado; cuando no puede compensar sus años de pérdidas con sus años de ganancias, o no puede hacerlo adecuadamente, su línea de conducta queda perturbada.

No potencia su actividad mercantil, o si lo hace, solo incrementa aquellas operaciones y procesos que le implican un mínimo costo y esfuerzo. Aquellas empresas que se percatan de esta perturbación en la línea de conducta, simplemente prefieren no invertir debido a que no encuentran incentivos y lo peor, se chocan frente a barrera y desincentivos para la inversión o creación de riqueza. Tal es nuestra suerte, que los empresarios desisten de hacer empresas, por lo cual desaparecen y no se crean nuevas fuentes de trabajo, no hay perfeccionamiento de maquinaria, reducción de equipos industriales lo que ralentiza la producción y limita la competencia, esto a la larga de convierte perjudicial para los consumidor que se ven obligados a comprar bienes/servicios más caros y de menor calidad, con lo que disminuye el salario real (lo que realmente importa). Es decir, el impuesto generó lo contrario a lo que quería obtener.

Ahora con respecto al sueldo de las personas, lo mismo sucede cuando ven que su tasa impositiva va de 2% hasta el 30%. Los trabajadores luego de un fácil y sencillo cálculo, se dan cuenta de que están trabajando 2, 4,6, meses para Estado y el resto recién para sus familias. Llegan a la conclusión de que pierden completo un dólar, pero solo puede retener 70 centavos de cada ganado, saben que esto es una tontería y para eso mejor no arriesgan su capital. De esta suerte, el capital decrece de modo alarmante. Es decir, el impuesto generó lo contrario a lo que quería obtener.

También hay impuestos en la fuente, es decir, te quitan dinero de tu ingreso bruto. En definitiva, al capital que puede generar riqueza se le impide existir y el restante se ve desincentivado para entablar algún intercambio o nuevo negocio. Los único que generó el impuesto fue un paro económico, el cual tanto quería evitar mediante los impuestos.

Aparte de esto, según los estudios del Dr. Osvaldo Schenone, la mayoría de impuestos y en mayor cantidad recae sobre los trabajadores con relación de dependencia, es decir, que solo son trabajadores y no tiene algún negocio. Las personas con algún negocio o empresa, en todos los países suceden la misma conducta, un porcentaje alto no se declara sus ingresos. Es decir, la tasa de evasión y elusión por medios legales es altísima. Claro está que no se cuentan las personas que hacen esto por medios ilegales. Entonces, los que se ven afectados directamente son los trabajadores en relación de dependencia, a quienes le retienen el dinero en la fuente, antes de que llegue a sus manos y es obvio que este sector de la población no es la que está mejor posicionada, sin embargo, son ellos los más afectados. Otra vez, los impuestos no lograron su objetivo del bienestar social, todo lo contrario, lograron empeorar la situación anterior de sus beneficiado.

Finalmente, para aplicar un impuesto tipo de impuesto requiere antes que nada una contraprestación, hay que ser bastante ignorante en inversiones para que quienes inviertan nuestro dinero se respalden en la no contraprestación de servicio, porque si es así no se indignen cuando son ineficientes, la no contraprestación es el motivo. Naturalmente todo gobierno requiere de ingresos, mediante impuestos, para financiar sus funciones básicas. Y no me contradigo al defender que no deben de haber impuestos y diciendo esto, pero lamentablemente nuestras sociedades no están preparadas para asumir ciertos roles y ciertas funciones adecuadamente como lo haría un gobierno, es un tipo de tercerización, pero también de acuerdo a la realidad política todo esto no sirve de nada porque no saben invertir ni financiar nuestros impuestos. Lo que es más saludable para la sociedad, es tener un impuestos focalizado con contraprestación y a todo tipo de impuesto o tributo disminuirlo y así ampliar la base tributaria, esto en efecto que el impuesto es asimétrico debido a la propensión marginal al consumo.

Tomado de nicolasfuentesm.wordpress.com