
MAURICIO MOSCOSO G.
La regulación de tasas de interés ha sido aplicada como una herramienta de política pública orientada a reducir el costo del crédito y canalizar recursos hacia sectores estratégicos. Sin embargo, la evidencia internacional muestra que este tipo de intervenciones suele generar resultados ambiguos y, en muchos casos, efectos contrarios a los objetivos perseguidos, particularmente en el sector de las microfinanzas (Helms & Reille, 2004; World Bank, 2014).
Las microfinanzas operan bajo condiciones estructurales específicas: altos costos operativos, dispersión geográfica, informalidad de los prestatarios y mayores riesgos crediticios. En este contexto, la imposición de topes a las tasas plantea una tensión difícil de resolver entre el objetivo de ampliar el acceso al crédito y la necesidad de preservar la sostenibilidad de las instituciones que atienden a los segmentos más vulnerables (Armendáriz & Morduch, 2010).
La experiencia boliviana, iniciada en 2013 con la implementación de topes a las tasas y cuotas obligatorias de cartera productiva y de vivienda social, constituye un caso particularmente ilustrativo. Si bien en el corto plazo se logró generar una expansión del crédito hacia los sectores priorizados, en el mediano y largo plazo se han evidenciado impactos persistentes sobre la rentabilidad, la solvencia y la capacidad operativa de las instituciones microfinancieras, así como un deterioro progresivo del entorno para la inclusión financiera (Twitmyer, 2015; Puente & Szeinfeld, 2019; Roa et al., 2020; Velasco, 2023; adicionalmente, se recomienda consultar la evolución de indicadores para el entorno boliviano entre los informes Global Microscope on the Microfinance Business Environment 2007 y Global Microscope 2018: The Enabling Environment for Financial Inclusion).
Desde el punto de vista del funcionamiento del sistema financiero —y este aspecto suele subestimarse— la distorsión del mecanismo de precios afecta directamente a la asignación eficiente del capital y modifica los incentivos tanto de las instituciones como de los prestatarios. La literatura teórica y empírica coincide en que los controles de tasas tienden a generar una contracción de la oferta de crédito hacia los segmentos de mayor riesgo; la reasignación hacia prestatarios más seguros ocurre casi de manera automática, mientras que la innovación queda relegada (Stiglitz & Weiss, 1981; Maimbo & Gallegos, 2014).
La evidencia internacional respalda estos hallazgos. Estudios en África y Asia muestran que los techos a las tasas han limitado la expansión del crédito formal y fomentado procesos de exclusión financiera, así como el retorno al financiamiento informal (entre otros, Beck & Fuchs, 2004; FSD Kenya, 2019). Informes del FMI y de CGAP coinciden en que, aunque políticamente atractivos, los controles de tasas constituyen un instrumento poco eficaz para promover una inclusión financiera sostenible en el largo plazo (IMF, 2019; CGAP, 2004, 2009).
En Bolivia, además —y aquí emerge un aspecto relevante y muy particular— la combinación de control de tasas y orientación obligatoria de cartera mediante cupos ha incrementado los riesgos de concentración sectorial y ha trasladado los costos de la política pública a las propias instituciones financieras, que terminan absorbiendo estos costos o redistribuyéndolos entre distintos segmentos de clientes (Trujillo & Vera, 2018; Clavijo, 2019). Desde esta perspectiva, es posible señalar que las entidades financieras, y en algunos casos incluso los mismos clientes, han terminado por asumir los costos de largo plazo que se han generado a partir de una política con diseño de corto plazo.
En términos generales, la literatura converge en señalar que los beneficios de corto plazo de estas medidas suelen ser compensados por costos de largo plazo que afectan tanto a las instituciones como a los usuarios del sistema financiero. Desde una lectura más estructural, el problema central no es el nivel de las tasas en sí mismo, sino la rigidez del instrumento utilizado y su aplicación, sin modificación alguna, por un muy prolongado periodo de tiempo. En este sentido, resulta recomendable avanzar hacia un marco regulatorio más flexible y dinámico, que fomente la competencia, reduzca costos estructurales, fortalezca la eficiencia institucional y permita que las tasas reflejen de mejor manera las condiciones reales del mercado, sin comprometer los objetivos de inclusión financiera y la dinámica innovadora del sector.
Referencias
Armendáriz, B., & Morduch, J. (2010). The Economics of Microfinance (2nd ed.). MIT Press.
Beck, T., & Fuchs, M. (2004). Structural issues in the Kenyan financial system: Improving competition and access. World Bank Policy Research Working Paper 3363.
Clavijo, S. (2019). Regulación de tasas y concentración de riesgos en el sistema financiero boliviano. Revista Latinoamericana de Desarrollo Económico, (31), 55–80.
Consultative Group to Assist the Poor (CGAP). (2004). Interest rate ceilings and microfinance: The story so far. Washington, DC: CGAP.
Consultative Group to Assist the Poor (CGAP). (2009). Update on interest rate ceilings and microfinance. Washington, DC: CGAP
Helms, B., & Reille, X. (2004). Interest rate ceilings and microfinance: The story so far. CGAP Occasional Paper, 9.
International Monetary Fund (IMF). (2019). Interest rate caps: The theory and the practice—Lessons from international experience. Washington, DC: IMF.
FSD Kenya. (2019). The impact of interest rate caps on the Kenyan financial sector: The experience so far. Nairobi: Financial Sector Deepening Kenya.
Maimbo, S. M., & Gallegos, C. A. H. (2014). Interest rate caps around the world: Still popular, but a blunt instrument. World Bank Policy Research Working Paper 7070.
Puente, F., & Szeinfeld, H. (2019, 2 septiembre). Microfinance as a mainstay of financial inclusion in Bolivia. CAF BLOG. Disponible en https://www.caf.com/en/blog/microfinance-as-a-mainstay-of-financial-inclusion-in-bolivia/
Roa, M. J., Villegas, A., & Garrón, I. (2020). Effects of interest rate caps on microcredit: Evidence from a natural experiment in Bolivia (Working Paper No. 03/2020). Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales Francisco de Vitoria.
Stiglitz, J., & Weiss, A. (1981). Credit rationing in markets with imperfect information. The American Economic Review, 71(3), 393–410.
The Economist Intelligence Unit. (2007). Global Microscope on the Microfinance Business Environment 2007: A pilot index and study. Economist Intelligence Unit Limited & Inter-American Development Bank. Disponible en: https://publications.iadb.org
The Economist Intelligence Unit. (2018). Global Microscope 2018: The Enabling Environment for Financial Inclusion. Economist Intelligence Unit Limited, Inter-American Development Bank, Center for Financial Inclusion, & IDB Invest. Disponible en: https://publications.iadb.org
Trujillo, E., & Vera, J. (2018). Microfinanzas y regulación de tasas en Bolivia: impactos y desafíos. Revista de Análisis Económico Boliviano, 12(2), 45–67.
Twitmyer, A. (2015). Microfinance in Bolivia: An industry evaluation (Bachelor’s Thesis). North Carolina, USA.
Velasco, C. L. (2023). Gobernanza sostenible e inclusiva en la banca de microcrédito en Bolivia: la ruta de sostenibilidad del banco boliviano BancoSol. Revista de Derecho de la UCB, 7(13), 221-265.
World Bank. (2014). Global Financial Development Report 2014: Financial Inclusion. Washington, DC: World Bank.