FERNANDO MOLINA 

La crisis europea parece estar remitiendo. El crédito hacia la eurozona fluye mejor y las previsiones del Fondo Monetario Internacional indican que 2013 será un año de inflexión, pues incluso España y Grecia comenzarán a crecer de nuevo en 2014.

Por supuesto, estas cifras poco dicen del sufrimiento de la gente, especialmente en el sur de Europa. Pero indican que la austeridad está consiguiendo resultados allí donde los buscaba, en el plano financiero, y esto podría contribuir, en el futuro, a aliviar el drama de la economía real (no entraremos en la polémica sobre si era posible, o no, tomar un camino más directo para llegar al mismo objetivo).

Conforme la crisis se vaya resolviendo, las secuelas políticas que haya dejado se harán más notorias, como es lógico. Los europeos, desilusionados por el funcionamiento de la Unión Europea (UE), comienzan a pergeñar planes para reorganizar el bloque, a fin de volverlo más conveniente para cada uno de sus países. El primer ministro inglés, David Cameron, acaba de adelantarse en este empeño, y lo ha hecho de una forma un tanto brutal: anunció que Gran Bretaña renegociará su acuerdo con Bruselas y, luego, votará en un referendo si permanecer en la UE, bajo las condiciones renegociadas, o en cambio dejarla. Se trata de una complicada maniobra para obligar a Europa a volverse, en palabras de Cameron, “más competitiva y menos burocrática”. Pero puede terminar fácilmente en un divorcio, aunque el primer ministro diga que no es esto lo que él desea.

En todo caso, la movida de Cameron da un carácter perentorio a la discusión sobre la ‘nueva Europa’, un debate que hasta ahora ha sido alimentado con ideas muy diferentes. Algunos creen que Europa debe amalgamarse más, mediante la unión fiscal, por ejemplo, y otros, más realísticamente, quieren ‘abrir’ el acuerdo, de modo que las diferencias entre los países miembros puedan expresarse y dar lugar a distintos ritmos de integración (“Europa a dos o más velocidades”). Por fuera, los ‘euroescépticos’, es decir, quienes se ubican cerca de la posición de Cameron, se hacen cada vez más numerosos.

Termine esta discusión como termine, lo cierto es que la actual estructura europea no sobrevivirá al tremendo trauma de la crisis económica. Y es razonable pronosticar que, en el futuro mediato, tendremos ‘menos’ y no ‘más’ Europa.

Periodista

Tomado de eldeber.com.bo

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