La sustitución de trabajo por capital siempre crea más y mejores trabajos
GUILLERMO RODRIGUEZ
Hoy nuevas de tecnologías de información, comunicaciones, robótica y biotecnología crean un nuevo mundo, pero la novedad es tecnológica. El mismo proceso económico ya lo vimos en pasados cambios tecnológicos y económicos de equivalente amplitud, profundidad y rapidez. Esto lo explican menos los libros famosos que trataron del impacto de cambios tecnológicos del pasado reciente –de Marshall Macluhan con La aldea global en 1962, a Alvin Toffler con El Shock del Futuro de 1970 y La Tercera Ola de 1980– que la teoría económica que estudió mucho antes los cambios en la estructura del capital que permiten las nuevas tecnologías productivas.
Curiosamente, esto sirve de excusa para repetir como supuesta novedad de fracasos de predicción del Club de Roma a falaces teorías y fallidas profecías de Paul Ehrlich. Manipulando la angustia de tiempos de cambios, el totalitarismo se disfraza de ecologismo anunciando el apocalipsis a menos que adoptemos de inmediato la economía socialista que únicamente logrará pobreza, muerte y mayor contaminación, como ocurrió donde quiera que se aplicó (y como sigue ocurriendo allí donde se aplica hoy).
El mercado laboral y los asalariados
JAVIER PAZ GARCÍA
Podría parecer que defender el libre mercado laboral va en contra de los asalariados. Por ejemplo, ¿cómo puede ser que permitirle a un empleador despedir libremente a sus empleados pueda ser beneficioso para los empleados? La razón radica en que el libre mercado dinamiza la economía, obliga a las empresas a ser eficientes y de esa manera incrementa las tasas de crecimiento de un país. Sólo en la medida en que una empresa se vuelve más eficiente y genera mayores ingresos, es que puede pagar mayores salarios.
Los histéricos ambientalistas ahora usan a los niños
HUGO MARCELO BALDERRAMA
En la frontera entre China y Paquistán se encuentra la montaña del Chogori Ketu –más conocida como K2–, que es la segunda más alta de la Tierra detrás del Everest. A diferencia de su hermano mayor, solamente muy pocos hombres se han atrevido a escalar este coloso, pero ni aún esa gran dificultad detiene a los montañistas que intentan conquistar su pico.
Justamente, es ese espíritu de conquista que tenemos los seres humanos; la característica que más odian los ambientalistas. Allí, donde se debería ver la gloria por la búsqueda constante de nuevos horizontes para la humanidad, los ambientalistas ven sólo bárbaros queriendo profanar los picos sagrados.
Los países capitalistas son líderes en todos los indicadores sociales que preocupan a la izquierda
DIEGO SÁNCHEZ DE LA CRUZ
La economía de mercado no tiene buena prensa en España. Así lo pone de manifiesto la última edición de la Encuesta de Valores de la Fundación BBVA, que sitúa a los ciudadanos de nuestro país como los más intervencionistas del Viejo Continente. Sin embargo, la evidencia disponible sugiere que esta postura es contraproducente, puesto que son precisamente las economías más abiertas las que consiguen mejores resultados en términos de desarrollo y prosperidad.
Esa relación entre capitalismo y progreso volvió a quedar demostrada esta semana con la publicación del Índice de Libertad Económica del Instituto Fraser, una entidad canadiense que elabora dicha publicación con una amplia base de datos que cubre desde los años 70 hasta nuestros días. Según este ranking, España figura entre las cuarenta economías más liberales del mundo, pero lejos de los puestos de cabeza, que vienen ocupados por Hong Kong, Singapur, Nueva Zelanda, Suiza, Estados Unidos, Irlanda, Reino Unido, Canadá o Australia.
Page 38 of 57