Políticas públicas

añezCARLOS HERRERA

La candidatura de Jeanine ha molestado a muchos. Dicen que debió haber cumplido su palabra de no postularse. Es curioso pero cómo el reclamo sólo se lo formulan a ella, cuando todos los otros dijeron en su momento lo mismo y ahora andan por ahí, muy sueltos de cuerpo, exigiendo a los otros que cumplan una palabra que ellos no cumplieron.

Pero así son las cosas en la política. Lo que los detractores de Jeanine sin embargo no hacen, salvo Javier Paz que ha expuesto sus argumentos en su blog, es fundamentar su oposición racionalmente. El argumento de que dijo que no y ahora sí, no es un argumento. Tampoco que sería una buena candidata para el 2025 porque no sabemos a ciencia cierta qué podría pasar entonces.

web narcotráficoHUGO MARCELO BALDERRAMA

El 20 de enero de 1984, y con motivo de su renuncia a la vida política, Pablo Emilio Escobar Gaviria pronunció las siguientes palabras: «Seguiré en la lucha franca contra las oligarquías y las injusticias, y contra los conciliábulos partidistas, autores del drama eterno de las burlas al pueblo».

La llegada de Escobar al congreso colombiano no debería sorprendernos. Total, el fallecido narcotraficante no hizo nada diferente a Evo Morales, Hugo Chávez o Lula da Silva. Su estrategia fue asumir la «defensa» de los pobres y marginados del barrio La Paz del municipio de Envigado. Lugar donde sembró miles de árboles y gestionó la construcción de escenarios deportivos -paradójicamente, el objetivo de esas obras era alejar a los jóvenes de las drogas-.

La jugada fue un éxito, porque le permitió alcanzar un puesto en el consejo municipal en las elecciones de 1979. Ya en 1982, de la mano del partido Alternativa Popular y la asesoría de Alberto Santofimio, Escobar volvió a repetir la jugada, pero esta vez para las elecciones congresales.

panel solarJUAN RAMON RALLO

Se hace imperativo que los liberales expongamos alternativas que descarbonicen la economía minimizando los perjuicios sobre nuestras libertades y nuestra prosperidad.

Durante demasiado tiempo, demasiados liberales se han centrado en cuestionar la existencia misma del cambio climático antropogénico. Algo legítimo —siempre que se haga desde el rigor y la honestidad—, pero no consustancial al pensamiento liberal. El liberalismo, como filosofía política que es, no entra como tal en el debate sobre la existencia o inexistencia del cambio climático (para eso existe la climatología), sino en cómo preservar la libertad individual en los distintos contextos sociales imaginables: y uno de esos contextos, claro, puede ser perfectamente el de un mundo donde la actividad humana sí genere cambios en el clima. Por tanto, el liberalismo, como filosofía política, sí debería tener mucho que decir acerca de cómo frenar el cambio climático de un modo que resulte mínimamente invasivo en las libertades individuales.

bolivia protestasMARIO VARGAS LLOSA

¿Hasta cuándo seguiremos leyendo que Evo Morales fue “el primer presidente indígena en la historia de Bolivia”? La frase es racista, pues se dice en elogio del personaje, como si ser “indígena” fuera un valor en sí mismo y resaltara la condición de jefe del Estado. Y es también dos veces inexacta, pues Bolivia ha tenido varios presidentes indígenas (algunos dictadores), como Perú, México, Ecuador y Guatemala, y basta oír hablar a Evo Morales para saber que no es un indio sino un mestizo cultural, como lo somos buena parte de los latinoamericanos, en muy buena hora.

Los bolivianos se han librado de él no porque sea “indio” (que no lo es), sino porque mediante amaños múltiples se las arregló para permanecer 14 años en el poder, en contra de la Constitución boliviana. Y se disponía, mediante un fraude grotesco para el cual el escrutinio electoral fue suspendido durante un par de días por los miembros del Tribunal Supremo Electoral (ahora presos e imputados por la justicia), a quedarse indefinidamente en el Gobierno, como suelen hacer todos los caudillos militares y civiles latinoamericanos. Para el bravío pueblo boliviano fue demasiado, y en la formidable movilización que el intento de fraude provocó no sólo participaron las clases medias, sino buen número de indígenas, como los liderados por Marco Pumari, y todas las localidades de la Chiquitanía cruceña, que no perdonan a Evo Morales los incendios que han devorado buena parte de esa región amazónica.