Economía

Mauricio Ríos

Al menos desde la crisis de Lehman entre 2007 y 2009, la tesis del crecimiento del Gobierno ha sido que a mayor estímulo de la demanda interna mediante gasto público, mayor crecimiento. Esto les ha permitido plantear de manera muy recurrente la idea de que la economía boliviana está blindada, que está preparada para ser la próxima potencial continental, que el modelo boliviano constituye el modelo económico a seguir para el mundo entero dado el reciente fin del capitalismo, que Bolivia se ha convertido en el oasis económico de la región, etc. Lo cierto es que, gracias a la muy tardía publicación del PGE 2019, y a pesar de tratarse de un documento de apenas 13 páginas de información muy general y escueta, se pueden destacar varios elementos importantes, empezando por el gasto público, piedra angular del modelo.

VANESA VALLEJO 

Una y otra vez, personas confundidas suelen echarle la culpa al capitalismo de situaciones perjudiciales que no solo no son producto de un “capitalismo salvaje”, sino que precisamente son causadas por la falta de libertad económica.

Lo que propone el establishment para solucionar estos problemas siempre es, paradójicamente, más regulación. Es decir, el estatismo causa un problema, la gente cree que es ocasionado por un excesivo capitalismo, y la propuesta para solucionarlo es más estatismo.

Esto ocurre con infinidad de problemas en muy variados campos: la pobreza, el tráfico, la poca adopción de niños y la mala prestación de servicios como salud o educación son solo algunos ejemplos de problemas que la gente cree son causados por falta de regulación estatal, cuando el problema es precisamente el exceso de regulación. Dedicaremos esta nota a hablar de uno de estos problemas supuestamente ocasionados por la libertad económica: los monopolios y oligopolios.

La equivocada y muy famosa idea de que oligopolios y monopolios son causados por falta de regulación ha hecho un daño aterrador en la economía. Amparados en que supuestamente están protegiendo a los consumidores de empresarios ladrones que pactan los precios para obtener ganancias excesivamente altas, los políticos validan sus cada vez mayores ansias intervencionistas.

Y como siempre, causan un efecto contrario al esperado. Supuestamente intentando acabar con monopolios y oligopolios, lo que en realidad hacen es crearlos. Los privilegios que el Estado concede a unos pocos, poniendo trabas a los pequeños y nuevos emprendimientos, son precisamente la causa de la existencia de precios de monopolio. Es el Estado el que impide la libre competencia y por lo tanto la existencia de precios de mercado.

GABRIEL BORAGINA 

Es casi un lugar común considerar que la educación debe prioritariamente estar a cargo del gobierno. Existe un consenso generalizado en cuanto a este aspecto. La función de educar se piensa esencialmente tarea a cargo del "estado" y sólo subsidiariamente de los particulares. Es posible que esta convicción resida en el hecho de que la educación se cree una actividad "no económica". Es bastante discutible este último aserto si lo observamos desde el ángulo de que quien se educa lo hace principalmente con el objeto de adquirir conocimientos que le den competencia en el campo laboral y le permitan no sólo subsistir financiando sus necesidades cotidianas, sino además darle mayores oportunidades de progreso que -necesariamente- se van a reflejar en lo económico.

Por supuesto que, la educación no solamente sirve para conseguir buenas colocaciones laborales, sino también para obtener satisfacciones intelectuales y hasta espirituales. Pero una cosa no excluye la otra, y resulta -a nuestro juicio- apresurado descartar sin más los resultados económicos de la educación desde el punto de vista individual.

Lo mismo cabe decir -desde un enfoque praxeológico- de la "medicina, previsión social, arte, ciencia" etc. Sin embargo, hay autores que defienden la propiedad privada y que hacen esas distinciones. Citamos al respecto el siguiente párrafo:

"Propiedad privada. El éxito en educación, medicina, previsión social, arte, ciencia y otras actividades no económicas, se basa en los mismos dos principios anteriores. Por eso la propiedad privada, sostén y garantía de todas las libertades, debe ser respetada por todos, gobernantes y gobernados, no sólo en economía y finanzas, sino también en enseñanza y cultura, salud y deportes, cajas de jubilaciones y pensiones; y en los ámbitos de familias, partidos, iglesias y demás instituciones privadas."[1]

obeliscobuenosairesROBERTO CACHANOSKY 

En general, en los primeros 3 años de Gobierno, Mauricio Macri no ha podido dominar la economía,