ALFREDO BULLARD
No ocurrió en un día y lugar específicos. Ocurrió en muchos días y lugares diferentes. Es un ‘déjà vu’ (esa sensación que tenemos de haber vivido antes lo que nos está pasando ahora) pero eterno, que se repite una y otra vez. Luego de haber defendido en una conferencia, una charla, una conversación o un artículo la superioridad del mercado como sistema de interacción económica, un panelista, comentarista, asistente o lector refuta la afirmación diciendo: “Su error es que usted considera que el mercado es perfecto”.
El autor de la refutación es un personaje variopinto. Suele ser de izquierda o, al menos, izquierdoso (comunista, socialista, socialdemócrata, aprista, caviar o algún muchacho desorientado). Pero hay de otros tipos. Hay mercantilistas, empresarios defendiendo “su mercado” del mercado mismo, como los que creen en el antidumping. Hay conservadores, incluso autodeclarados equivocadamente como liberales, del tipo de Aldo Mariátegui. O, como escuche alguna vez, hay liberales peristas (de los que dicen “soy liberal, pero…” ).
Como en un ‘déjà vu’, mi respuesta termina siendo siempre la misma: estoy de acuerdo con la premisa (el mercado es imperfecto) pero no con la conclusión (el mercado es un sistema inferior de interacción a otros como el socialismo, la planificación o el populismo).
GARY S. BECKER
El peso de los impuestos en un país no depende solamente del porcentaje del producto interno bruto que se cobra en impuestos, sino también de otros factores. Aquí voy a limitar mis comentarios a la relación que tiene el peso de los impuestos con el nivel de gastos del gobierno, la estructura y repercusión de los impuestos.
No es posible separar el peso de los impuestos del gasto gubernamental. La manera cómo los gobiernos gastan los impuestos recaudados hace una diferencia en el funcionamiento de la economía. Si el gasto gubernamental excede las recaudaciones de impuestos, el exceso de gastos tiene que ser financiado con deuda, si no tomamos en cuenta la emisión inflacionaria de billetes. Los intereses de una deuda gubernamental mayor tendrán que ser financiados con más impuestos en el futuro, por lo que el verdadero peso de los impuestos no se determina sólo con el monto recaudado sino con el gasto gubernamental.
BORIZ GÓMEZ
La actual administración estatal indicó que el monto a obtenerse por “renta” de hidrocarburos durante 2012 será “mínimamente” 3.500 millones por concepto de Regalías, Participación e Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH), dixit. Cifra importante aunque conceptualmente Bolivia sigue aferrada al paradigma del rentismo antes que la rentabilidad.
En 2011 Bolivia percibió USD 1.994 millones por la -genéricamente denominada- “renta petrolera”. Siempre insistimos en dar el salto cualitativo de generar “rentabilidad” en vez de “renta” promoviendo que el Estado sea socio en proyectos joint venture de procesos de agregación de valor en vez de únicamente extender la mano y percibir la renta. El jefe de la administración estatal indicó, públicamente, que antes de 2005 -vale decir antes de la denominada “nacionalización” de hidrocarburos- el Estado percibía por renta unos USD 300 millones y que posterior a la política que su administración empujó en el sector percibirá más o menos 3.500 millones USD. Conceptualmente la nacionalización causó retraso a procesos de industrialización a escala.
FREDERIC BASTIAT
Un chico algo travieso, tira un ladrillo contra la ventana de la panadería de su barrio y la destroza. El panadero sale furioso a la calle, pero el chico ya se ha ido.
Page 141 of 158