Economía

JAVIER PAZ

El gobierno, ayudado por economistas que no saben de economía, quiere explicarnos que el crecimiento y la solidez de nuestra economía se deben al fortalecimiento de la demanda interna. ¿Qué es la demanda interna? Es la suma de lo que gastan todos los habitantes de Bolivia. Según el gobierno, gracias a sus políticas redistributivas, la gente puede gastar más, generando mayor demanda interna y fortaleciendo la economía.

El problema es que un país no crece de manera sostenida gastando más, sino produciendo más. Imaginemos que yo gano 500 dólares mensuales. Es obvio que lo máximo que puedo gastar de manera sustentable es 500 dólares. Si yo de alguna manera, en vez de gastar 500, gasto 700 dólares al mes (digamos que me presto dinero de alguien), estoy mejorando mi nivel de vida en el presente con esos 200 dólares adicionales, pero sacrificando mi nivel de vida en el futuro cuando tenga que pagar el préstamo. La única forma de que yo pueda incrementar mis gastos de manera sustentable, sin sacrificar mi bienestar futuro es ganando más de 500 dólares y para ello debo incrementar mi producción.

MANUEL HINDS

Francis Fukuyama, autor de El fin de la historia y El último hombre, dio recientemente una conferencia magistral en la que notó que la pobreza es alta en el país, que la distribución del ingreso es desigual y que el país no va a tener una democracia viable hasta que estos problemas se resuelvan. Como solución, el Dr. Fukuyama recomendó que el país hiciera un pacto que estableciera como objetivos la reversión de la desigualdad y la exclusión social.
Las ideas del Dr. Fukuyama han sido recibidas como enormemente originales por mucha gente, la muestra de un cambio en la ideología de la derecha. En realidad no son nada originales, ni en la derecha ni en la izquierda, lo cual por supuesto no quita su mérito. Hay dos problemas fundamentales en las ideas del Dr. Fukuyama, sin embargo, las dos ligadas al énfasis que él le dio a la desigualdad en vez de dársela a la reducción de la pobreza. Primero, él no dijo cómo se puede reducir la desigualdad en la distribución del ingreso. El sólo decir que debería de hacerse lo puede hacer cualquiera. Lo importante es saber cómo hacerlo.

frutaseconomicasJUAN RAMÓN RALLO

Los recursos económicos no son infinitos. Aquello que gasta un individuo no puede ser gastado por otro individuo: de ahí que, si ambos desean adquirir un mismo bien económico, se desate un proceso competitivo que tenderá a elevar su precio hasta que alguno de los dos termine desistiendo de la puja.

ROBERTO CACHANOSKY

En una cena con empresarios, Cristina Fernández de Kirchner les pidió a los presentes que siguieran apostando por el país y continuaran invirtiendo. No es la primera vez que el matrimonio formula este tipo de pedidos. Cuando Néstor Kirchner era presidente formal solía argumentar que las empresas tenían que seguir invirtiendo porque en los 90 habían ganado mucho dinero.

Al menos dos problemas de fondo tienen estos argumentos del Gobierno. El primero, que ya lo he repetido en infinidad de oportunidades, es que nadie invierte por lo que ganó en el pasado, sino porque lo que espera ganar en el futuro. Si alguna vez alguien invirtió en una pizzería y le fue bien, no quiere decir que si el negocio de las pizzas dejó de ser una buena inversión, vaya a invertir igual porque obtuvo ganancias en el pasado.