Economía

MARY ANASTASIA O'GRADY

Muchos de ustedes sin duda están preguntándose qué posiblemente podría América Latina enseñarle a EE.UU. —dada nuestra fuerte Constitución, mercados abiertos, un poder federal limitado, y un banco central independiente (nada de mofas, por favor). Yo solía pensar así. Pero, en los últimos años, he visto una serie de similitudes alarmantes entre este país y nuestros vecinos del sur. Por supuesto que aquellos paralelismos no comenzaron con este presidente, pero definitivamente se han acentuado bajo la actual administración.

La explicación de moda para el subdesarrollo de América Latina ha sido la corrupción, la falta de educación, una infraestructura deficiente y —mi explicación favorita— la escasez de dinero. Pero estos son síntomas de malas políticas, las cuales resumo como las Tres P's de la Pobreza: Populismo, proteccionismo y prohibición. Nuestros desafíos son, ¿Cómo podemos evitar que nuestros políticos nos hagan dependientes del gobierno? ¿Cómo mantenemos los mercados abiertos? ¿Cómo cambiamos las leyes sobre las drogas de forma que prevengan que el crimen organizado reemplace a las instituciones democráticas?

ROBERTO CACHANOSKY 

Afirma Adam Smith en la Riqueza de las Naciones: “No es de la benevolencia del carnicero, el cervecero o el panadero que esperamos nuestra cena, sino de sus observaciones de sus propios intereses”. ¿Qué quería transmitir Smith con esta frase en términos más actuales? Que el carnicero, el cervecero y el panadero no le iban a dar de comer a la gente por benevolencia sino porque pretendía venderles buenos productos. Ganarse el favor del consumidor.

GABRIELA CALDERÓN 

Uno de los más influyentes comentadores acerca de la crisis actual es el Premio Nobel de Economía Paul Krugman, quien ha dedicado gran parte de sus energías a condenar las políticas de austeridad y muy poca tinta en explicarnos específicamente a qué se refiere.

La Comunidad Forex define a la austeridad como “la reducción del gasto por parte de los gobiernos con el objetivo de reducir el déficit presupuestario. Las medidas de austeridad suelen incluir recortes salariales y aumento de impuestos y se realizan para garantizar el pago de los créditos a los acreedores gubernamentales”.1 En inglés hay definiciones igual de confusas y por eso el economista Tyler Cowen de George Mason University llegó a la conclusión de que “'austeridad’ es una palabra engañosa y muchas veces mal interpretada. Es mejor si describimos las políticas de manera más concreta y de hecho eso no es tan difícil hacerlo”.2

ASÍS TÍMERMANS

Es difícil negar que la reducción de la pobreza acaecida en los dos últimos siglos en los países occidentales no tiene precedentes. Quizá por eso desde posiciones críticas al sistema se ha redefinido el mismo concepto de pobreza, que no se refiere ya a la imposibilidad de satisfacer las necesidades básicas, sino a la percepción de rentas muy inferiores a la media.
Llamando pobreza a lo que es desigualdad se ha querido encubrir que en los sistemas en los que funciona el libre mercado el porcentaje de pobres, entendido como personas que no pueden cubrir por sí mismas sus necesidades vitales, es espectacularmente bajo.

También sucede que estos pobres reciben habitualmente prestaciones tanto por parte de administraciones públicas como de entidades privadas, muchas de ellas de carácter religioso. En nuestras sociedades, la tolerancia ante las situaciones de pobreza extrema es muy reducida. Si bien es cierto que a muchos les basta con no ver el problema, también lo es que existen redes de atención que proporcionan alimento y abrigo a la práctica totalidad de la población que carece de ellos. Aunque la presente crisis cuestionará, sin duda, este modelo.