JAVIER PAZ 

La Revolución de 1952, liderada por Víctor Paz Estenssoro, estatizó empresas, creó campos de concentración para prisioneros políticos, espantó las inversiones y fue fundamental para explicar el subdesarrollo y fracaso económico del país por las siguientes tres décadas. En una de las grandes ironías de la historia, fue el propio Paz quien a mediados de los 80 tuvo que deshacer casi totalmente el modelo económico que él mismo impuso y fue su sucesor y su partido quienes en los 90 terminaron de enterrar lo hecho en el 52, privatizando las empresas estatales y abriendo las puertas a la inversión extranjera.

VÍCTOR PAVÓN 

"Prefiero una prensa sin gobierno que un gobierno sin prensa. Lo fundamental es el derecho del pueblo a saber, a estar informado".

—Thomas Jefferson, autor de la Declaración de Independencia de los EE.UU. y uno de los principales redactores de su Constitución y dos veces presidente de su país.

Pasó desapercibido el discurso de algunos presidenciables y candidatos a importantes cargos de proponer una ley de medios en el país. Apenas culminadas las elecciones, sin embargo, volvieron a manifestar que aquella intención legislativa no fue mera declamación.

Alegan sus proponentes que una ley de medios que regule a la prensa es necesaria porque ante la inmensa cantidad de informaciones que recibimos, no somos capaces de diferenciar cual de ellas es objetiva y veraz. Esto es, como las personas no somos competentes en dirimir entre lo que leemos, escuchamos o vemos en los medios, es preferible que algunos se encarguen de hacernos saber lo que nos conviene. Esta suposición —autoritaria por donde se la mire— parte de la idea de que la formación intelectual de algunos tiene principio de autoridad, motivo por el cual es mejor que algunas personas mejor preparadas (así ellos se consideran sin vergüenza alguna) conformen una oficina burocrática mediante una ley aprobada, por supuesto, bajo los códigos de la democracia que, no es más que sobre valorar la cuantía de votos en detrimento de los derechos individuales.

CARLOS HERRERA

(XV fragmento del libro inédito "Apuntes sobre la Sociedad Abierta") 

El Tribunal Constitucional ha definido este concepto en los términos siguientes: “condición esencial para la vida y el desenvolvimiento de las naciones y de los individuos que la integran; representa la garantía de la aplicación objetiva de la ley, de tal modo que los individuos saben en cada momento cuáles son sus derechos y obligaciones, sin que el capricho, la torpeza o la mala voluntad de los gobernantes pueda causarles perjuicio”.

La expresión “seguridad jurídica” quiere decir entonces que el Estado tiene que velar porque el orden normativo se cumpla a cabalidad en todos aspectos de la vida nacional. Este concepto está hoy en día en la base misma del orden de los países modernos, porque no hay nación desarrollada donde no se asuma como obligatorio el cumplimiento de las normas nacionales. Únicamente donde las normas se respetan y se cumplen, donde la vida discurre dentro de la previsibilidad del Derecho, son posibles los emprendimientos comerciales y productivos capaces de generar empleo a gran escala.

Y esto porque nada importa más al capital que conocer de antemano las reglas dentro de las cuales se asumirán los riesgos de inversión. Ya lo dijimos en una anterior oportunidad, si los riegos para el capital se limitan a los asuntos de puro mercado (precios, costo, competencia y otros) entonces los negocios florecen; pero si a estos se agregan los riesgos que devienen de un orden que se rige por criterios autoritarios e irrespetuosos de la ley, entonces las cosas cambian radicalmente, porque la inversión se asusta y por lógica consecuencia desaparece.

EDUARDO BOWLES

Mayo es el mes destinado a reflexionar sobre la libertad de expresión, la comunicación, el periodismo y los medios de prensa. La Unesco ha instituido una jornada especial para destacar la importancia de este derecho fundamental de la humanidad; el viernes 10 se ha recordado el Día del Periodista en Bolivia y hoy domingo, la Iglesia Católica consagra la fecha a reflexionar sobre la importancia de la Comunicación Social, un espacio fundamental en la vida de las sociedades, los Estados y los seres humanos.

Es erróneo pensar que la libertad de expresión compromete solamente a los periodistas y a los propietarios de los medios informativos. Estos son simples actores muy proactivos del acto comunicacional, pero ni siquiera son los principales beneficiarios, pues la meta intrínseca de la comunicación es construir la democracia, reforzar el tejido social y apuntalar la construcción del Estado. Todo lo que se haga en contra de la libertad informativa, la prensa y la circulación de noticias va en contra de la democracia y posterga las posibilidades de desarrollo integral de una comunidad.