FERNANDO MOLINA  

A menudo las ideas políticas, en especial las más populares, son bastante simples. Hasta pueden expresarse por medio de una superproducción hollywoodense como Avatar (no por casualidad la película favorita de Evo Morales). Este filme recrea la visión de la mayoría -en todo caso: de muchos- de los latinoamericanos sobre el “sistema mundial”. Trabaja con un muy sencillo esquema de tres elementos: a) abundante riqueza natural, b) que por derecho pertenece a la población autóctona, los Nav’i, pero que c) atrae la codicia de una transnacional (en este caso de una “transplanetaria”). Entonces el juego consiste, para unos, en posibilitar el “saqueo” y, para los otros, en impedirlo. 

estatuadelalibertadFAREED ZAKARIA 

Me gustaría hablar sobre los temas de mi libro, The Future of Freedom: Illiberal Democracy at Home and Abroad (El Futuro de la Libertad: La Democracia Iliberal Doméstica y en el Extranjero), y tratar de aplicarlos al caso de nuestro estado número 51.

CARLOS HERRERA

Uno de los más importantes principios sobre los que se asienta la organización del mundo democrático occidental, es el de la propiedad privada. Es tan importante este principio que constituye al mismo tiempo uno de los derechos básicos de las personas en el ordenamiento jurídico. Y es también a la positivización de este principio, esto es, a su adopción formal, que el mundo desarrollado le debe gran parte del éxito que ha alcanzado. 

El concepto de propiedad privada está inspirado no solamente en la idea de darle a la persona el derecho a disponer de un bien, también en la idea de brindarle la seguridad y la tranquilidad necesarias para el desarrollo de su vida y su personalidad, a través de una garantía social que asegure sus bienes de las interferencias y la intromisión externas. Este principio es también el responsable directo del crecimiento económico de los países modernos, porque hace posible la transferencia de los bienes por la sola voluntad de las personas, lo que ha devenido en la multiplicación de los negocios y el trabajo, como en una mayor generación de riqueza.

nazismo-alemaniaGEORGE REISMAN

Mi propósito hoy son dos cosas principales: (1) Demostrar por qué la Alemania nazi era un estado socialista y no capitalista. Y (2) demostrar por qué el socialismo, entendido como un sistema económico basado en la propiedad pública de los medios de producción, requiere inevitablemente una dictadura totalitaria.