GORKA ETXEBARRÍA 

Introducción

Ser de izquierdas no es ir a la contra, sino seguir la corriente del progreso, la razón y la Ilustración. Ésta viene a ser la tesis predominante. Los que la ponen en tela de juicio pasan por ser retrógrados y fascistas.

El propósito de este ensayo es desterrar el mito de la izquierda ilustrada. Como veremos, el socialismo es anti-ilustrado, reaccionario e irracional. Y diremos aún más: tiene más similitudes con el fascismo de lo que muchos creen.

De este modo, podremos decir a nuestros adversarios, como recordaba Nicolás Sánchez Dávila: no compartimos vuestras ideas porque las entendemos, y no compartís las nuestras porque no las entendéis.

MANUEL HINDS 

Mucha gente cree que los gobiernos populistas no pueden hacer daños permanentes si el pueblo reacciona racionalmente y los sustituye al final de sus mandatos. Esta gente también tiende a creer que los costos del populismo los cargan los inversionistas mientras que los trabajadores reciben beneficios.

La gráfica adjunta desmiente estas dos suposiciones con tres casos muy claros en Latinoamérica-Nicaragua durante el primer régimen Sandinista, Perú bajo los gobiernos populistas de los años ochenta, y Venezuela durante los gobiernos populistas de los años noventa. La gráfica muestra los salarios reales promedio de los trabajadores de estos países (reales significando ajustados por la inflación), tomando como 100 el nivel que tenían en el año 2000.

americalatinaCARLOS ALBERTO MONTANER 

Un rápido análisis de la situación económica y social de América Latina nos revela que estamos ante la porción más atrasada y políticamente inestable de Occidente. Un mundo, el nuestro, en el que la mitad de la población es clasificada como pobre o extremadamente pobre, y ante esta amarga realidad subsiste un tenso y recurrente debate sobre cómo afrontar y superar el fracaso.

griegos2CARLOS SABINO

1. Dos problemas inquietantes

1.1 Dictadura y desarrollo económico.  

América Latina, después de un pasado de inestabilidad institucional y política, fue retornando gradualmente a formas de gobierno democráticas a partir de 1978: