CARLOS HERRERA
Gracias al enorme talento que tiene el populismo para manipular y distorsionar deliberadamente las ideas y los conceptos, hay uno que ha ido perdiendo, por boca del populismo sudamericano, su verdadera acepción y significado. Porque la “Democracia Representativa” Occidental, aquella que consiste en elegir en comicios abiertos a los representantes políticos para que éstos, en nombre de la sociedad tomen las decisiones de orden y organización necesarias para la buena marcha de sus asuntos, es la culminación de más de dos mil años de historia política sobre la tierra, no un invento reciente susceptible de innovaciones caprichosas, en apariencia muy originales.
La Democracia tal y como se la concibe hoy en el mundo, es un sistema de organización política que permite que los intereses sociales en pugna (un asunto común en toda sociedad) encaucen su batalla hacia unos espacios deliberativos donde rigen los principios de la representatividad y la negociación basada en la legalidad vigente. No es por tanto movilizando milicias para imponer puntos de vista por la fuerza, o mediante caudillos que no respetan las leyes, o defenestrando autoridades a la mala que la Democracia resuelve sus conflictos, sino a través del diálogo y la negociación racional en los parlamentos.
MARIO VARGAS LLOSA
No hace mucho tiempo, el Ayuntamiento de un pueblecito malagueño de un millar de habitantes llamado El Borge, convocó a una consulta popular. Los vecinos debían pronunciarse por una de estas alternativas: Humanidad o Neo-Liberalismo.
MANUEL LLAMAS
La hegemonía del Estado Absoluto entre los siglos XVI y XVIII tan sólo fue posible gracias a la aparición previa de una serie de conceptos e instituciones hasta entonces desconocidos: el Estado-nación, la ruptura con la Iglesia, el abandono del derecho natural y una redefinición de la idea de soberanía y "virtud". Todos ellos, vigentes hoy en día. ¿Casualidad?
1. Introducción
La presión fiscal y la capacidad de los gobernantes para crear e imponer leyes son los dos rasgos esenciales para poder determinar con cierta precisión la amplitud y el alcance de la intervención estatal sobre los derechos naturales de los individuos (libertad y propiedad privada).
CARLOS HERRERA
Un sistema democrático es una inmensa red de instituciones jurídicas, políticas, económicas y civiles. El derecho de propiedad, por ejemplo, es una institución jurídica; la Alcaldía, una institución político-administrativa; el Banco Central, una institución político-económica, que vela por los asuntos de política monetaria y administración de las reservas monetarias.
Las instituciones responden a la idea de organización y regulación de la sociedad, como a la idea de servicio social. Son el brazo operativo de la ley y el poder. Las instituciones hacen también posible que uno de los postulados esenciales de la Democracia –la participación social- se materialice de modo concreto. ¿Cómo es esto? Quiere decir que hay instituciones que hacen realidad que la sociedad participe en la formación del cuerpo y la voluntad política del Estado, ya que ella elige a los ejecutivos políticos nacionales y locales, así como a los representantes al parlamento, delegándoles a estos, a su vez, el poder de elegir al resto de las autoridades nacionales.
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