Políticas públicas

GABRIELA CALDERÓN

Conversé con dos padres de familia de bajos recursos acerca de la educación de sus hijos. Al igual que los padres de ingreso alto, valoran muchísimo la educación de sus hijos. La promesa del sistema público siempre ha sido brindar educación gratuita y supuestamente de mejor calidad, puesto que se asume que al no tener fin de lucro, la educación del estudiante es la prioridad. Acerca de esto les consulté a Francisco y a Paola (nombres ficticios).

JORGE VALÍN

El mito de la gestión privada de las empresas estatales

Uno de los caballos de batalla económicos de los años noventa fue la privatización en la gestión de las empresas estatales. Con esto se pretendía que las cuentas públicas de aquellas empresas que maneja el estado estuviesen equilibradas. En otras palabras, no se pretendió convertir la gestión estrictamente privada, sino que simplemente se colocó a un contable privado en lugar de un funcionario. Algunos vieron en este cambio la solución a la eficiencia y un retorno al liberalismo (neoliberalismo según ellos mismos). La verdad es que este tipo gestión privada no es la mejor solución. Ni siquiera se puede definir como una solución aceptable.

Una vez el estado se ha apropiado de un bien no lo maneja en términos de eficiencia. El estado, por su propia naturaleza, es siempre ineficiente, por eso privatiza la gestión[1]. El estado es un aparato de fuerza, de coerción y represión que no ha de dar cuenta alguna por sus actos siempre y cuando justifique tales actos como herramienta para el bien común. En este sentido, el bien común no es el fin, sino que se ha convertido en el medio o herramienta para conseguir otros propósitos muy diferentes. Y es que el estado no sirve al ciudadano o a la mayoría, sólo vela por los grupos de presión y por él mismo.

GABRIELA CALDERÓN

Si consideramos que la educación estatal es un fenómeno relativamente reciente (circa 1870) y que antes de su existencia la cobertura de la educación estaba avanzando rápidamente, podemos ver desde otra óptica el rol que el sector privado puede jugar en la provisión de la educación.1 James Tooley de la Universidad de Newcastle ha investigado la oferta de educación privada en países en vías de desarrollo desde 2000.2 Él descubrió que no es un rol que podemos ignorar si queremos lograr el objetivo de “educación para todos”.

Adrián Ravier

En un artículo pasado dije que Axel Kicillof es un académico serio y que el debate sobre YPF-Repsol es de ideas, no de personas. Mi opinión es que es un error del diario La Nación —el más leído de Argentina junto a Clarín— concentrar la atención en “Kicillof persona”, sea como marxista o sea como keynesiano, y que mejor sería refutar sus ideas, que lamentablemente hoy dominan en la política argentina.

Al respecto quiero poner atención en las palabras del Vice-Ministro de Economía en dos de sus últimas presentaciones.