Economía

LUIS CHRISTIAN RIVAS

Bolivia durante su vida republicana, ha tenido más golpes de Estado y dictadores militares que cualquier país latinoamericano, aspecto que ubicó a Bolivia entre los países más pobres, retrasados, inseguros e inviables del mundo. Desde 1839 el promedio de duración de los presidentes era casi de un año.

En abril de 1952, Víctor Paz Estenssoro nacionalizó las empresas mineras de estaño, inició una reforma agraria por la que se cedieron algunas tierras a los indígenas y estableció el sufragio universal al conceder el derecho al voto a la población analfabeta.

CARLOS MIRANDA 

Desde hace tres años, YPFB está tratando de lograr inversión privada, local y/o extranjera en la búsqueda de hidrocarburos en el país. No obstante, su gran empeño no ha tenido éxito. A su vez, el Gobierno mostraba preocupación porque al no haber nuevas reservas y mayor producción de gas, correrá el riesgo de no contar con los mismos ingresos por exportación, comprometiendo así sus gestiones, actual y futura.

Por estos motivos YPFB anualmente incrementa sus presupuestos de exploración. Este año indica que invertirá un 40% más que el año anterior.
La línea maestra de la política petrolera actual es poder, rápidamente, vender la mayor cantidad de gas. Esto coincide con la aspiración de toda empresa petrolera internacional de monetizar las reservas que descubre a la brevedad posible. Por esta coincidencia de motivos, la solución vino por ahí.

cocaIAN VÁSQUEZ

El Perú gastará más este año que el pasado en combatir el narcotráfico y pretende además erradicar más hectáreas de hoja de coca. Esto ocurre al tiempo que en el hemisferio la tendencia es buscar alternativas a la prohibición, empezando por la despenalización de la marihuana.

El año pasado, por ejemplo, Uruguay se convirtió en el primer país en legalizar la marihuana y ya más de 20 estados de EE.UU. han despenalizado dicha droga de alguna manera. La mayoría de los estadounidenses apoya la legalización de la marihuana y el Congreso mexicano, a su vez, debate descriminalizarla.

Es comprensible esta tendencia. Durante más de 40 años, la guerra contra las drogas no ha logrado reducir ni el flujo ni el consumo de estupefacientes, pero sí ha producido un aumento notable de la violencia y la corrupción. Es cada vez más difícil justificar tal política en América Latina. Como dice el senador mexicano Roberto Gil, “lo que puede suceder si se mantienen las cosas como están es que México siga poniendo los muertos y EE.UU. los consumidores”.

Una reforma verdaderamente eficaz, sin embargo, tiene que ir más allá. Se debe legalizar el consumo, la producción y la distribución de todas las drogas. Solo así se eliminaría el mercado negro —causa de los grandes males asociados al narcotráfico— en todo el espectro del negocio. La legalización de la cocaína en el Perú y países consumidores reduciría la violencia, la corrupción y los márgenes de ganancia de esa industria, así como ocurrió con el alcohol en EE.UU. tras el fallido experimento de prohibición en los años veinte y treinta.

ARMANDO MÉNDEZ 

La segunda edición de mi libro “Economía Monetaria” (que es un tratado de teoría y política monetaria, expuesto en 13 capítulos) dedica el primer capítulo, en 100 páginas, a lo que es una economía de mercado. ¿Por qué? Dos razones; primero, no tiene sentido referirse al rol del dinero al margen de los mercados, lo cual obliga a comprender adecuadamente los principios y leyes básicas de la economía. El mercado implica intercambio, la relación social por excelencia. Los clásicos en economía dicen: “el dinero hace eficiente el intercambio”.

Segundo, la economía de mercado denominada también sistema de mercado, implica que el intercambio económico se ha generalizado, globalizado y se ha impuesto en todos los países del mundo. No existe un sistema económico alternativo. El intercambio entre los países del mundo crece a un ritmo mayor que el de la producción mundial.