Economía

EDUARDO BOWLES

El Gobierno acaba de presentar el anteproyecto de Ley de Consulta Previa, con la que no solo busca evitar un nuevo conflicto como el que se generó con el Tipnis, sino acelerar los proyectos de explotación de recursos naturales. El presidente Morales ha dicho que esta norma eliminará las “trabas” que suelen poner los pueblos indígenas cuando las empresas mineras y petroleras ingresan en sus territorios, pues tal como lo anunció el vicepresidente García Linera hace algún tiempo, el objetivo es poner a disposición de las industrias extractivas, todas las áreas con potencial, incluyendo parques nacionales, reservas naturales y tierras comunitarias de origen. ¿Por qué tanto apuro?

De acuerdo a los cálculos que hacen los economistas, la época de bonanza de precios ya ingresó en una curva descendente como respuesta al declive de la demanda de los países emergentes, especialmente China. Y si bien es cierto que todavía quedan tres años más de vacas relativamente gordas, hay otros factores que conspiran contra el gran chorro de ingresos que le ha estado llegando a Bolivia, especialmente en lo que respecta a los hidrocarburos. El contrato de exportación de gas a Brasil vence dentro de cuatro años y nuestro país no tiene las reservas suficientes como para encarar una renovación en condiciones favorables. Para esa misma fecha tanto Estados Unidos como Argentina, podrían pasar a ser grandes exportadores del denominado “gas shale” o gas de lutita, lo que repercutirá en el precio y también en la demanda del gas convencional, especialmente si no está disponible en grandes cantidades, como ocurre actualmente en Bolivia.

chileMARY ANASTASIA O' GRADY

La presidenta Michelle Bachelet quiere aumentar el impuesto a las empresas de 20% a 35%.

ARTURO DAMN 

El mercado es la relación de intercambio entre oferentes y demandantes, en la cual ambas partes participan voluntariamente, y de la cual ambas partes ganan: cada una valora más lo que recibe que lo da a cambio, por lo que el resultado es el bien común: bien, porque hay un beneficio; común, porque el beneficio es para ambas partes. El mercado es un juego de suma positiva: ambas partes ganan porque, gracias al intercambio, ambas partes elevan su bienestar. Todo ello, ¿tiene algo de malo, como lo señalan quienes critican al mercado? Vamos por partes.

Uno: el mercado es la relación de intercambio entre oferentes y demandantes, en la cual ambas partes participan voluntariamente. Si participan voluntariamente, ¿qué hay de criticable? Dos: el mercado es la relación de intercambio entre oferentes y demandantes, en la cual ambas partes participan voluntariamente, y de la cual ambas partes salen ganando. Si ambas partes salen ganando, ¿hay algo que criticar? ¿Qué tiene de malo una acción, que se realiza voluntariamente, y cuyo resultado es un mayor bienestar para todas las partes involucradas, ese bien común ya señalado? Quienes critican al mercado, es más: quienes lo condenan como algo malo, ¿realmente saben lo que hacen? Insisto: si el mercado es la relación de intercambio entre oferentes y demandantes, en la cual ambas partes participan voluntariamente, y de la cual ambas partes ganan, ¿tiene algo de malo?

MANUEL SOLANET

La defensa de la estabilidad es frecuentemente considerada como una rémora “neoliberal” y opuesta a los alegatos sociales del progresismo y de la izquierda.

La inflación es antisocial por varios motivos. Cuando un gobierno emite dinero provocando inflación no hace algo distinto que cuando cobra un impuesto. Pero en este caso lo hace indiscriminadamente, sin anuncio y sin reglas. No lo pueden evadir ni eludir quienes dependen de un ingreso fijo que sólo se acomoda a la inflación esporádicamente. Entre aumento y aumento un asalariado está indefenso frente al crecimiento de los precios e inevitablemente reduce su consumo y bienestar. Inevitablemente se exacerba la puja entre precios y salarios. La conflictividad crece junto a la pérdida de horas de trabajo, destruyéndose el clima de colaboración entre empleados y empleadores.

Está en mejores condiciones de defenderse de la inflación quien tiene formación y actividad comercial y financiera. Incluso es posible obtener ventajas económicas si se opera adecuadamente y se tiene suficiente información. Una forma de aprovechamiento posible es la de obtener créditos a intereses inferiores a la tasa de inflación. Claro que para lograr esto no solo habrá que contar con información, sino también con acceso privilegiado a fuentes de crédito que no están disponibles para todos. Es sabido además, que los bancos gradúan la tasa de interés de sus préstamos según el riesgo de devolución. En otras palabras la ventaja de ese tipo de créditos está reservada para quienes tienen holgura económica, no para los más necesitados. La inflación potencia estas ventajas así como dramatiza las desventajas de los que solo acceden a préstamos de altísimo interés.