ARMANDO MÉNDEZ
Milton Friedman, Premio Nóbel de economía 1976, fue profesor en la Universidad de Chicago de la materia que hoy se denomina Microeconomía. El la daba bajo el denominativo de Teoría de Precios y que dio lugar a su libro con el mismo nombre. Para Friedman lo fundamental de una economía de mercado y de su éxito estriba en el comportamiento libre y competitivo de los precios, porque cumplen tres funciones esenciales y que son la función de información, de asignación y de distribución.
JULIAN ADORNEY
Es sabido que Frédéric Bastiat sostuvo que “si los bienes no cruzan las fronteras, lo harán los soldados”.
Bastiat argumentó que el libre comercio entre los países podría reducir el conflicto internacional, porque el comercio forja conexiones entre las naciones y da a cada país un incentivo para evitar la guerra con sus socios comerciales. Si cada nación fuera una isla económica, la falta de interacción positiva creada por el comercio podría dejar más espacio para el conflicto. Doscientos años después de Bastiat, los liberales toman esta idea como un evangelio. Por desgracia, no todo el mundo lo hace.
Proteccionismo y guerra
¿Por qué el proteccionismo conduce a conflictos, y por qué el libre comercio ayuda a prevenirlos? Las respuestas, aunque bien conocidas por los liberales clásicos, son dignas de ser mencionadas.
En primer lugar, el comercio genera buena voluntad internacional. Si los hombres de negocios chinos y estadounidenses negocian de forma regular, ambas partes se benefician. Y el beneficio mutuo dispone a la gente a buscar lo bueno en los demás. El intercambio de mercancías también promueve un intercambio de culturas. Durante décadas, los estadounidenses vieron a China como un país misterioso con valores extraños, incluso hostiles. Pero en el siglo 21, el comercio entre éstas naciones ha incrementado notablemente, y ambos países se conocen un poco mejor ahora. Los adolescentes propietarios de iPods en China son como los adolescentes estadounidenses, por ejemplo. No son terriblemente misteriosos. Del mismo modo, los chinos ahora entienden la democracia y el consumismo americano más de lo que alguna vez lo hicieron. Los países tal vez no encuentren superposición de todos los valores de cada uno, pero el comercio nos ha ayudado por lo menos a entendernos el uno al otro.
AARON BAILEY
La automatización se ha convertido en una enorme preocupación en años recientes. Al hacerse cada vez más sofisticados los algoritmos informáticos, las máquinas están siendo cada vez más capaces de llevar a cabo trabajos que dan de comer a muchas personas.
Los automóviles sin conductor han sido probados en nuestras carreteras durante años. Aunque todavía no están disponibles comercialmente, acabarán estándolo. Una vez ocurra esto, reemplazarán a los taxistas, así como a gente actualmente contratada por empresas de compartición de automóviles, como Uber y Lyft. Después de todo, si los empresarios pudieran eliminar el coste de pagar a los conductores, podrían proporcionar sus servicios mucho más baratos y seguir manteniendo una mayor ganancia. Los vehículos automatizados también reemplazarán a los conductores de cargas comerciales.
Ese no es el único ámbito en el que la automatización podría cambiar el mercado laboral. Ya hemos visto la aparición de cajas de autoservicio un en grandes cadenas. Incluso los restaurantes de comida rápida están siguiendo la tendencia. McDonald’s actualmente tiene quioscos en diversos lugares, que permiten que los clientes pueden pedir y recibir su comida sin ninguna interacción humana. Carl’s Jr. y Hardees están también tratando de probar quioscos en algunos lugares.
EDUARDO BOWLES
Ha causado revuelo el anuncio del Gobierno de echar mano a los ahorros de los futuros jubilados administrados por las AFP, para destinarlos a créditos a favor de los productores agropecuarios duramente azotados por la sequía más intensa de los últimos 25 años.
Page 33 of 158