Economía

ALEJANDRO RODRÍGUEZ 

Bien sabemos que el consumo es un objetivo clave de la actividad económica y la producción es simplemente su medio. Aunque parece evidente que para consumir algo, ese “algo” deba existir primero, en esta sociedad nos rodea con frecuencia la falsa idea de estimular el consumo para expandir la producción. Pero deberíamos saber que los bienes de consumo no caen del cielo, deben producirse y están al final de una larga cadena de procesos entremezclados de producción llamada “estructuras de producción” que cuanto más larga sea, producirá más y mejores bienes. Incluso la fabricación de un producto tan sencillo como un lápiz, requiere una red intrincada de procesos de producción que se extiende en el tiempo y abarca tanto países como continentes.

El proceso de formación de capital a través de “La Teoría Austríaca del Ciclo Económico” fue expuesto por Ludwing Von Mises en 1912 y desarrollado por F.A. Hayek en 1930. El mismo plantea claramente las etapas que deben sucederse para incrementar la productividad, lograr un aumento considerable en el consumo y con ello mejorar la calidad de vida para la población, incluyendo mejoras en el salario. Pero sucede que es un proceso natural, no estimulado artificialmente por los gobiernos de turno a través de sus bancos centrales.

El proceso inicia con un cambio en las preferencias temporales por parte de los consumidores, es decir, ahorristas que a través del precio del dinero (la tasa de interés) valoran más el consumo futuro que el consumo presente y el incentivo es justamente la tasa de interés que recibirán a cambio.

Ahora bien, ese cambio en las preferencias temporales producirá en el corto plazo un aumento considerable del ahorro y esa mayor liquidez en el sistema llevará a una caída posterior en la tasa de interés.

maduroDANIEL LACALLE 

CONCLUSIONES

El desastre perpetrado en la economía venezolana por el chavismo no se puede solucionar en poco tiempo y no puede intentar solventarse desde políticas intermedias.

EDUARDO BOWLES 

Durante los últimos años hemos venido ocupando los puestos menos honrosos en un ranking de países donde es más complicado pagar impuestos, debido a la cantidad de pasos, trámites y recovecos burocráticos que se han que seguir para cumplir con las obligaciones tributarias. Un reciente informe publicado por el portal PanAmPost con la elaboración de un especialista español, califica a Bolivia como un “infierno impositivo” y lo ubicó en el primer lugar del continente respecto a las exigencias a las empresas y los ciudadanos.

GARY RODRÍGUEZ 

Cuando las exportaciones del país subían y subían sin parar, haciendo que los dólares llegaran a raudales -como nunca en la historia- provocando altísimos e inimaginables superávits haciendo que las Reservas Internacionales Netas (RIN) del Banco Central de Bolivia (BCB) treparan y treparan, era para festejar.