CARLOS BALL

El problema más difícil que enfrenta la humanidad a fines del siglo XX es defenderse del afán de políticos, burócratas y activistas en regularnos la vida a todos, según su propia visión de lo que es conveniente, justo, saludable o apropiado.

Eticamente nos regimos por los Diez Mandamientos que conocemos y entendemos. Si alguna vez necesitamos refrescar la memoria, los encontramos claramente expuestos en una sola página. Pero los políticos, burócratas y activistas de ingeniería social quieren regir nuestras vidas a través de cientos de miles de páginas de leyes, decretos, regulaciones, reglamentos, normas, ordenanzas, estatutos, etc. tan numerosos y complicados que ni el más brillante y estudioso abogado los puede conocer todos, resultando ininteligibles para el ciudadano común, quien elige a sus gobernantes para que proteja su vida y su propiedad, no para que lo convierta en esclavo de utopías oficiales.

Habría que congelar la promulgación de nuevas leyes y regulaciones sin que previamente se anulen al menos diez otras que siguen vigentes sin razón de ser y que significan un freno al desarrollo o una fuente de corrupción.

ROBERTO CACHANOSKY

......como La Cámpora salió con un comunicado denunciado un golpe, me parece oportuno aclarar que hay golpes y golpes. El golpe tradicional en que cual salían los tanques a la calle es cosa del pasado e, insisto, nadie está pensando en eso en la Argentina actual. Lo que tenemos hoy en día es un alzamiento contra la Constitución por parte del mismo gobierno. Voy a tratar de explicar mi punto.

Podemos decir que la Constitución Nacional tiene dos grandes partes: a) los derechos y garantías y b) la forma en que se organiza el Estado y cómo se eligen las autoridades. Primero el kirchnerismo y luego el cristinismo consideran que la democracia solo consiste en que cada tanto la gente vaya a votar y el que saca más votos puede hacer lo que quiere. Es decir, interpretan la democracia como un sistema por el cual al que más voto tiene, la gente le otorga la libertad de ponerse por encima del Estado de derecho y de los límites que la Constitución le impone a los gobernantes.

¿Y por qué la Constitución le impone límites a los gobernantes? Porque al otorgárseles el monopolio de la fuerza, le dice qué pueden y qué no pueden hacer con ese monopolio de la fuerza que les fue delegado para defender el derecho a la vida, la libertad y la propiedad de las personas. La idea del constitucionalismo moderno es evitar la opresión que los monarcas antiguamente ejercían sobre sus súbditos.

JUAN BAUTISTA ALBERDI

palaciobolivianoUna de las raíces más profundas de nuestras tiranías modernas en Sud-América es la noción greco-romana del patriotismo y de la Patria, que debemos a la educación medio clásica que nuestras universidades han copiado de Francia.

MANUEL F. AYAU

Lo que hace falta en nuestra educación adulta es comprender cómo es que la gente sí puede resolver sus problemas si el Gobierno da prioridad a la tarea de proteger los derechos individuales. Lamentablemente, es la gente misma, los supuestamente más educados, los que reclaman a los gobiernos la solución de sus problemas, más aún cuando los puede solucionar usando al Gobierno, pero a costillas de otros. Al final del día, sin embargo, es la intromisión burocrática del Gobierno en asuntos particulares, que lleva a la gente a preferir los inconvenientes de la economía informal (el 70% de la población de Guatemala), en la que el Gobierno brilla por su ausencia.

Hoy está generalmente aceptado que los ocho factores económicos que determinan el ritmo del progreso de los países son: 1) la certeza de castigo a quienes no respetan la vida y legítimas posesiones de los demás, ni de los contratos. 2) Política laboral flexible. 3) Comercio libre (no regulado), especialmente para un país pequeño. 4) Infraestructura de comunicaciones. 5) Bajos impuestos especialmente en un país pobre. 6) Mínima reglamentación para evitar corrupción y las consecuencias de los estorbos burocráticos. 7) Moneda sana.