Economía

TEÓFILO CABALLERO

Quien escribe estas líneas a través del espacio que nos brinda el Diario El Deber, y otros medios de prensa escritos y televisivos en reiteradas oportunidades hemos anunciado la realización de tan importante acontecimiento que en teoría se lo debe realizar cada diez años, por lo que el actual, debió realizarse en el año 2010 conforme con la Ley No 2105 del 29 de junio del 2000 que establece que los censos deben realizarse en los años terminados en cero. Al parecer, por fin se va a hacer realidad.

Con la promulgación del D.S. 1305 el pasado02 de agosto de 2012 aparentemente el Gobierno Central ha tomado la decisión histórica de llevarlo adelante, fijando la fecha para el día miércoles 21 de noviembre de 2012. Se hará a media semana por un asunto de actividades en el área rural y porque se busca garantizar que las personas permanezcan en sus hogares y no viajen, como ocurre durante los fines de semana. El citado decreto también establece que el proceso es de prioridad nacional y obliga a las autoridades (nacionales, regionales y locales), funcionarios públicos, Fuerzas Armadas, y la Policia a cooperar con la labor, caso contrario advierte con procesos penales por incumplimiento de deberes.

GARY RODRÍGUEZ

Viendo cómo encuentra a Bolivia este nuevo festejo de las Fiestas Patrias, recordé a una periodista belga que -preocupada por los enfrentamientos en el país, ya no solo ideológicos sino físicos- me preguntaba en el 2011, si era posible reconciliar y conjugar los intereses particulares con el interés común. Le dije que sí.
Y dije que sí, pues considero que medioambiente y mercado no son antagónicos, así como tampoco, desarrollo y conservación son incompatibles. Creo en la producción socialmente responsable, y que Bolivia puede tener una economía próspera conjugando la pluriculturalidad y el empoderamiento de los pueblos indígenas, aunque para todo ello dependerá de lo bien o mal que actúe el Estado.

La preservación medioambiental y la producción de bienes y servicios orientados al mercado exigen que el Estado juegue su indelegable rol de legislar con racionalidad en función de lo que él mismo pueda cumplir y hacer cumplir, muchísimo mejor si fuera induciendo -incentivando y recompensando- a quien genere riqueza y aporte empleos, respetando la naturaleza.

Álvaro Vargas Llosa

La desaceleración que acaba de confirmarse en Alemania y la amenaza de Moody´s de retirarle la calificación Triple-A a la potencia europea recuerda al mundo, ahora que arrecian nuevamente las presiones sobre Berlín para rescatarlo todo, esta temible verdad: a veces el salvavidas se hunde por culpa del ahogado.

La última vez que Alemania salvó a un ahogado –a Alemania Oriental tras la reunificación–, le tardó una década reponerse, y eso que se trató de bastante menos dinero del que ya lleva gastado o comprometido en la unidad de cuidados intensivos europeos. Inevitablemente, tanto rescate tenía que volverse él mismo digno de poco crédito. De allí que la deuda alemana esté al borde de perder su calificación Triple-A y que el mismísimo fondo de rescate europeo haya recibido pareja advertencia de la agencia calificadora (a la que con razón se acusó en el pasado de contribuir a la crisis hipotecaria con sus generosas calificaciones a la banca y a la que ahora que trata de ser lo estricta que no fue en el pasado todos le caen encima).

Eduardo Bowles

Bolivia se ha consolidado como uno de los países menos atractivos del continente para las inversiones extranjeras y con las últimas noticias, la situación podría empeorar. Mientras tanto, América Latina se convierte en un espacio privilegiado para los capitales externos, sobre todo de Europa, Estados Unidos y Japón, los principales interesados en el auge continental, que se produce en un contexto de incertidumbre de los mercados globales, especialmente los europeos y norteamericanos.

En la última década, los regímenes políticos populistas del continente se han encargado de satanizar los capitales extranjeros y tal vez ahora que se alcanzan cifras récords, superiores a los 154 mil millones de dólares (datos de la Cepal del 2011), conviene hacer un balance que indique cómo les ha ido a los dos grupos de países, los que atraen y los que repelen a los capitales.