Economía

GARY RODRÍGUEZ 

Leí el titular del reportaje -“Con solo la macroeconomía no se vive”- y sonreí. Tal sentencia respaldaba lo que prestigiosos profesionales y analistas aconsejaron tantas veces, no solo al plurinacional, sino también a los denostados gobiernos “neoliberales”: la macroeconomía ayuda pero no resuelve; es indispensable, pero insuficiente “per se”, para salvar la pobreza.

A los gobernantes del pasado se les criticó siempre su obsesiva egolatría y el hacer buena letra ante el FMI velando solo por los agregados de la macroeconomía aunque para ello sacrificaran un mayor desarrollo productivo. Nunca les quitó el sueño, el tratar de mejorar lo que perjudicaba al inversionista, que apuesta por el país; al emprendedor, que arriesga su patrimonio familiar; al profesional y al asalariado, que aportan lo suyo; en suma, a quienes de una u otra forma producen riqueza, y a los que poco les importa que lo macro esté bien cuando sufren en carne propia los embates del día a día en la microeconomía.

Eduardo Bowles

Cuando se termine esta pesadilla, la plata que se perdió por el caso Santos Ramírez nos parecerá una bicoca. Es como el cuento de la cabra que se quejaba por la falta de espacio en su corral. El dueño me metió dos chivas más para que, al dejarla sola, el chiquero le parezca cómodo y espacioso. “Lo poco espanta y lo mucho amansa”, dicen las abuelas.

Esto va a cuento de los 240 millones de dólares del teleférico, de los nuevos dos helicópteros que el Gobierno va a comprar para el uso del presidente Morales, de los dos mil autobuses chinos valuados en 100 millones de dólares que el Estado les comprará a los choferes paceños sólo para arruinarle el proyecto de ordenamiento del tráfico a la Alcaldía de La Paz.

CARLOS BALL

Hay sólo dos sistemas de intercambio de bienes y servicios: libre mercado o reglamentación gubernamental. En el mercado, la libre oferta y demanda establecen los precios y las cantidades. Bajo el sistema socialista, son los gobiernos y sus burócratas quienes fijan los precios y por lo tanto, las cantidades. A los políticos les gusta regalar lo que no es suyo y luego se asombran cuando la demanda por regalías se hace infinita, lo cual pronto se transforma en cuotas, colas, escasez y corrupción.

El crecimiento y bienestar de los países dependen fundamentalmente del grado de libertad que goza el ciudadano en sus decisiones cotidianas. A mayor intervención oficial, mientras más decisiones toman los burócratas, mayor será la ineficiencia de la economía, la cual deja de producir los bienes y servicios que la gente quiere, dándosele prioridad al plan político. En esto poco influye la buena o mala intención del mandatario. El funcionario encargado del agua o de la electricidad o del transporte público o de la educación no tiene manera de conocer los deseos y requerimientos de millones de individuos con planes familiares diferentes. Recordemos también que los incentivos del funcionario son totalmente diferentes. Las prioridades del burócrata son ganarse el apoyo de los activistas, inflar el problema para lograr mayor presupuesto y asegurar la reelección de su padrino político, cueste lo que cueste.

ganaciasWALTER WILLIAMS

Mucha gente no entiende la función de la ganancia, la cual se suele tildar de inmerecida y hasta de maligna. Y por ello algunos se ufanan diciendo, con cierto aire de superioridad: "nuestra organización no tiene fines de lucro".