Economía

paraisofiscalDIEGO SÁNCHEZ DE LA CRUZ 

I. Clima político e informativo

Desde hace muchos años, un gran número de políticos europeos ha defendido de forma insistente la necesidad de “coordinar” las políticas fiscales de los países de la Unión, todo en aras de una mayor “armonización” tributaria. Este discurso ha cobrado más fuerza desde el comienzo de la Gran Recesión. El año pasado, sin ir más lejos, el presidente francés Nicolas Sarkozy defendió que Irlanda debería subir su Impuesto de Sociedades, y meses después, el gobierno alemán afirmó que “las políticas de convergencia tributaria deben ser estudiadas”.

Como esta visión está cada vez más presente en el discurso oficial de la Unión Europea, es importante subrayar los graves riesgos que acarrean estas propuestas para el bolsillo de los contribuyentes. Al fin y al cabo, anular la soberanía tributaria de los países miembros en aras de una mayor “integración” puede ser la excusa perfecta para que millones de europeos acaben pagando cada vez más impuestos.

Quienes promueven esta estrategia saben perfectamente que el “campo de batalla” no se limita al viejo continente, por lo que este esfuerzo intervencionista tiene una clara naturaleza internacional. Aquí entran en juego autoridades de países como EEUU, donde el IRS y el Departamento de Justicia llevan años promoviendo una agenda de auténtico imperialismo fiscal destinada a decirle a países soberanos qué tipo de políticas fiscales deberían aplicar.

LUIS FERNANDO AVENDAÑO 

Henry Oporto es economista y director de la Fundación Milenio, organización que acaba de publicar un informe sobre la economía boliviana. En el documento, advierte de “bombas de tiempo” (una crisis económica), que pueden estallar en cualquier momento si no se asumen medidas inmediatas y estructurales.

- ¿Cuál es la situación actual de la economía boliviana en el contexto de desaceleración?

-La economía boliviana se ha debilitado, sobre todo este 2017, lo que está haciendo que las oportunidades de emprender negocios y conseguir trabajo sean más escasas. Este informe (el editado por Milenio) identifica algunos desequilibrios macroeconómicos que tienen el potencial de erosionar la economía del país. Son como bombas de tiempo que pueden estallar en cualquier momento, si no se aplican reformas estructurales. Ya no podemos hablar de paliativos. La falta de acción puede ser una receta segura hacia la crisis.

- ¿Cuáles son los indicadores para sostener que estamos ante una bomba de tiempo?

-La economía boliviana no está mal, pero va de bajada. El año pasado creció 4,3 por ciento, una de las más altas de la región, pero estamos creciendo menos y con un mayor esfuerzo fiscal, que a su vez se traduce en déficit y en estos desequilibrios macroeconómicos que mencioné.

HUGO DEL GRANADO

La realidad económica está poniendo al descubierto la falsedad de la nacionalización de los hidrocarburos. El mito creado por el Gobierno como base política de su accionar. De acuerdo a la versión oficial, todo lo bueno que pasó y pasará en Bolivia desde el 2006 se debe a la nacionalización y a la genialidad de los "estadistas visionarios” del Gobierno: desde la gran disponibilidad de dinero que posibilitó la construcción de todo tipo de obras hasta las grandes plantas de industrialización.

Iván Carrino

Estuve en Hamburgo en el año 2014. Fue en el marco de un programa de estudios organizado por la Fundación Naumann, que quiso llevarnos a conocer una de las ciudades más desarrolladas y opulentas de Europa. Hamburgo es la segunda ciudad más poblada de Alemania. Tiene 1,9 millones de habitantes, y cuenta con el segundo puerto más grande del viejo continente.

La ciudad es un testimonio de los beneficios del libre comercio. Por su estratégica ubicación geográfica, desde la Edad Media que se erigió en un importante centro comercial.

Sin embargo, su explosión llegó en el siglo XIX. A partir de la segunda mitad del 1800, su población creció rápidamente. En 1888, finalmente ingresó en el Zollverein, la Unión Aduanera que establecía aranceles cero para los miembros de la Confederación Germánica.

Hamburgo es hoy la ciudad más rica de Alemania, con un PBI per cápita que se estima en € 62.000 al año. Allí tiene su sede principal la cadena de supermercados EDEKA, fundada nada menos que en el año 1898.