Economía

Por ARMANDO MÉNDEZ 

En el primer debate, entre los candidatos a la presidencia de los Estados Unidos, Hillary Clinton, por el Partido Demócrata, y Donald Trump, por el Partido Republicano, se dijeron muchas cosas, muchas intrascendentales y de ataques personales; pero poco de temas de vital importancia para el avance de la economía mundial y que tienen que ver con el libre comercio, que hoy por hoy se da mediante los tratados de libre comercio entre los Estados.

Los tratados firmados por EE.UU. recibieron una crítica negativa por Trump. Increíblemente se llega a la conclusión de que Trump desconoce que el comercio es el eje fundamental que cimienta la integración económica de los países.

Cuando se habla de libre comercio nos estamos refiriendo a personas, bienes, servicios y capitales. Se avanzó bastante en el movimiento de capitales, principalmente entre los países desarrollados. China es uno de los países que más se abrió a la inversión extranjera directa como en general lo han hecho los países asiáticos. El resultado es que en las últimas décadas Asia es la región de mayor crecimiento económico en el mundo. En cuanto a bienes y servicios los tratados firmados se traducen en un listado de productos que un país puede exportar a otro, sin ninguna traba, pero no abarca a todos los productos que dicho país podría hacerlo.

Además, se plantean regulaciones especiales, como por ejemplo, que los insumos utilizados en dicha producción provengan del país con el cual se ha firmado el tratado y no de cualquier otro. Es un tema complicado, porque cada Estado está expresando los intereses económicos de sus sectores más fuertes que quieren que se les abra mercados en el mundo, mientras otros no quieren la competencia de la producción extranjera, porque ello implicaría menores ganancias.

Mauricio Ríos

Para algunos es necesario que todo tenga que volar por los aires para convencerse de que la economía de Bolivia está en serios problemas, y son exactamente del tipo que han tenido que enfrentar todas las economías del Socialismo del Siglo XXI, Venezuela, Argentina, Brasil y ahora también Ecuador.

Hace poco me preguntaron cuándo se considera que una economía está en crisis. Respondí que cuando ha habido mala asignación de recursos. Esto significa que, contrariamente a lo que sostiene el pensamiento económico convencional, las crisis económicas en realidad se generan durante la etapa de un auge ficticio, que se ha creado en base a una ilusión de riqueza, y no cuando llega la recesión.

Iván Carrino

Créase o no, Argentina tiene un importante paralelismo con los Estados Unidos. En el gran país del norte, uno de los candidatos más excéntricos y disparatados de la historia política de ese país pide a gritos que se frene el ingreso de importaciones de México y China, con el argumento de que esto “le roba el trabajo a los Norteamericanos”.

Si bien el establishment políticamente correcto de nuestro país dice rechazar a Trump, en la práctica, está totalmente de acuerdo con su planteo.

Recientemente, el Diputado Sergio Massa y su equipo de economistas divulgaron un proyecto de ley que implicaba frenar importaciones por 120 días. Por supuesto, muchas organizaciones empresarias se sumaron al pedido.

La preocupación no es solo de los opositores o de algunos empresarios agremiados, sino que también la comparte el gobierno. Hace un mes, el “neoliberal” Secretario de Comercio, Miguel Braun, aseveró que “no va a haber una apertura indiscriminada de las importaciones”, algo que también afirmó Mauricio Macri, aduciendo que había que “cuidar el empleo”.

El problema con todos estos argumentos es que son tan viejos, como desacertados.

EDUARDO BOLWLES

El Instituto Nacional de Estadística (INE) dio a conocer el dato más esperado del año; el porcentaje de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) que fue fijado en 4,43 por ciento, un número que deja bien parado el ego de los conductores de la economía boliviana, pero que no alcanza para cumplir con el pago del doble aguinaldo, pues el decreto que creó este beneficio en el 2014 fija como mínima una expansión económica del 4,5 por ciento. Para hablar en términos futbolísticos, este número “pegó en el palo”, lo que permite a los voceros oficialistas seguir afirmando que “vamos bien” y que Bolivia tiene la mejor economía de la región.

Hace mucho que las estadísticas bolivianas son materia de la ciencia ficción y no vale la pena discutir mucho, salvo alertar de los peligros que implica esta confusión tan grande. El gobierno se hace el desentendido; se anunció que el dato del INE iba a salir en dos semanas y el vicepresidente dijo el lunes que suele informarse en los periódicos sobre el crecimiento.

Sin embargo, el hecho destacable es que horas después de anunciado el número del INE, el Ministerio de Economía confirmó que no se pagará el doble aguinaldo, la actitud más realista y racional adoptada por el Gobierno y que debe servir para marcar un rumbo de austeridad que evite problemas económicos muy graves, habida cuenta que la crisis ha dejado de ser un mero augurio y comienza a azotar con fuerza en la región.