Economía

GABRIEL BORAGINA 

El notable inspirador de la Constitución de la Nación Argentina, el prócer Juan Bautista Alberdi, fue quizás el primero en haber hecho un estudio meduloso de la naturaleza, función y el objetivo del gasto público argentino, que siempre ha dado tanto que hablar a los economistas de todos los tiempos. Y así, nos dice en su obra:

"En el estudio de las disposiciones de la Constitución argentina, que se refieren al consumo de las riquezas, vamos a examinar: .... A qué se destina, qué objetos tiene, qué principios respeta el gasto público según la Constitución argentina."[1]

Rescatamos la noción alberdiana del gasto público como consumo de las riquezas, lo que difiere de la concepción en boga, que ve en el gasto público no una función de consumo sino de inversión. Este trastrocamiento de los conceptos y de los diferentes significados que se le asignan a los vocablos gasto, consumo e inversión resulta de importancia vital para poder comprender de qué hablaba el eminente argentino, y captar en toda su dimensión lo nuclear de su mensaje.

"Si el hombre sabe gastar por el mismo instinto de conservación que le enseña a producir y enriquecer, ¿qué apoyo exige de la ley a este respecto? - En el gasto privado, el de su abstención completa; un apoyo negativo que no le estorbe, que no le restrinja su libertad de gastar o consumir, de que su juicio propio y el instinto de su conservación son los mejores legisladores. En el gasto público, todo el apoyo que exige de la ley, es que ella intervenga sólo para impedir que se distraiga de su verdadero destino, que es el bien general; para impedir que exceda este objeto, y para cuidar que el impuesto levantado para sufragarlo no atropelle la libertad, ni esterilice la riqueza."[2]

JAKUB BOZYDAR 

El beneficio monetario no es el único tipo de beneficio y la gente puede hacer muchas cosas por un beneficio psíquico. Sin embargo, en un mundo complejo y industrializado, el beneficio monetario es esencial para construir economías sostenibles.

Es relativamente fácil entender y apreciar los beneficios de la cooperación directa. El valor de los regalos familiares, la ayuda mutua entre amigos y el intercambio mediante trueque son normalmente bastante evidentes, incluso para alguien sin formación económica. Sin embargo, al ir alcanzando la cooperación social niveles cada vez más complejos, su carácter se hace cada vez más abstracto y, en términos intelectuales, se hace cada vez más necesaria su valoración adecuada.

Las virtudes del beneficio monetario
Una de las herramientas para esa cooperación avanzada es el beneficio monetario. Como explicaba Ludwig von Mises, cumple varias funciones que hacen de ella una guía indispensable para crear valor social en un entorno caracterizado por preferencias diversas, altos costes de transacción y un alto grado de anonimato interpersonal. Alerta a los productores sobre demandas insatisfechas de consumidores. Proporciona una escala uniforme de valor de intercambio que permite una buena contabilidad de costes.

Motiva a los empresarios e éxito para hacerse aún más productivos. En resumen, es el nexo central del intrincado proceso evaluativo que hace posible una cooperación social compleja o, parafraseando a Frédéric Bastiat, alimenta al mundo. Y puede servir para eso solo cuando todas las personas son completamente libres para evaluar diversos bienes y servicios y recompensar a otros por su disposición de éxito.

IAN VÁSQUEZ

El mes pasado se destapó que la ex directora de la gendarmería chilena, la fuerza penitenciaria del país, estaba recibiendo una jubilación de alrededor de US$8.000 por mes. Cuando se aprobó en 1980 la reforma de pensiones que creó el sistema privado, se mantuvieron en el viejo sistema público las Fuerzas Armadas y algunas fuerzas del orden (como la gendarmería).

A pesar de que el abuso se dio dentro de un sistema de reparto a la antigua que beneficia a una minoría de chilenos y que la beneficiada en este caso fue militante socialista y ex esposa del presidente de la Cámara de Diputados (y también socialista), se usó el caso para atacar al sistema privado al que casi todos los trabajadores chilenos están afiliados. La izquierda declaró que las cuentas privadas manejadas por las administradoras de fondos de pensiones (AFP) otorgan jubilaciones bajas, lo cual indignó a muchos chilenos al ver que las AFP no pagan el nivel de pensión que vieron en el publicitado caso.

En poco tiempo se organizaron marchas de cientos de miles de personas en todo el país bajo el lema “No + AFP” demandando el retorno al viejo sistema estatal de reparto. La presidenta Bachelet esta semana anunció una serie de reformas que le darían al Estado un mayor papel.

Lo impresionante es que la campaña en contra del sistema privado de pensiones se apoya en mentiras, falsedades y distorsiones. El caso chileno importa porque es el modelo que ha inspirado a reformas en docenas de países alrededor del mundo, desde Suecia a Hong Kong y desde el Perú a Polonia. Para evitar caer en la demagogia, es importante contraponer los hechos a las críticas mal fundadas, cosa que ni las AFP chilenas ni las peruanas hacen bien.