Economía

CARLOS ALBERTO MONTANER

¿A qué nos referimos cuando calificamos de populistaa un político o a un gobierno? ¿Cómo es posible colocar en el mismo saco a Donald Trump, a Bernie Sanders (¿por qué no?) y a Nicolás Maduro? Dios los cría, los diablos de la derecha y de la izquierda los separan, pero el populismo los junta.

Muy sencillo: procediendo como se hace en medicina. Calificamos de “síndrome” a ciertos síntomas coincidentes. No sabemos exactamente qué causa la enfermedad, pero el médico conoce, en líneas generales, cómo se comporta. Cuando están presentes uno o varios de los síntomas, declara la existencia del mal en el paciente y procede a tratarlo.

¿Cuáles son esos síntomas del síndrome populista o neopopulista? Hemos identificado 15. Basta con que estén presentes varios de ellos para proceder a diagnosticar como populista a cualquier persona o gobierno que los exhiba.

Anotemos, esos quince rasgos:

1) Demagogos. Dicen o prometen cualquier cosa. Un millón de casas, cinco millones de puestos de trabajo, reducir la jornada laboral y duplicar los salarios. Da igual. No les importa mentir.

2) Proteccionistas. Culpan a la competencia extranjera de muchos de nuestros males porque “en esos países pagan salarios más bajos”. Proponen proteger la producción nacional mediante impuestos a las importaciones. Detestan el comercio internacional y nunca tienen en cuenta la perspectiva de los consumidores.

GARY RODRÍGUEZ

Queriendo ser siempre honesto, empezaré diciendo que, antes que una inspiración mía, el presente artículo es más bien una paráfrasis sobre una larga opinión que recibí de un respetado economista –excatedrático mío y a la postre querido amigo, Lic. Javier Calderón Taborga– confirmando que lo bueno de tener una columna es que la gente se anima a opinar y uno aprende más de ello. La recomendación del indicado académico a los empresarios es la de lograr que el Gobierno se dé cuenta de que si bien pedir al empresariado que invierta en el país es fácil, el deseo y la decisión de hacerlo solo se concretará bajo condiciones mínimamente favorables, reseñando algunos aspectos claves que paso a comentar.

ARMANDO MÉNDEZ 

El principal indicador para analizar el comportamiento de la economía es la tasa de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) en términos reales. Con esto lo que se requiere medir es la expansión de la economía tanto como productora de bienes como de servicios, al margen de la variación de precios. Con esto la economía mide la variación del “volumen”.

También se puede medir el PIB en términos nominales, situación en la cual se toma en cuenta la variación de precios. Cuando la tasa de crecimiento del PIB en términos nominales es muy superior al medido en términos reales, quiere decir que la economía vive en un proceso de inflación de precios, lo que se refleja en el aumento de la economía en términos monetarios, pero no reales.

CARLOS MIRANDA

Las noticias del fracaso de la búsqueda de petróleo en Lliquimuni, a un costo de casi 200 millones de dólares, después de 10 años de trabajo, constituyen el anuncio más negativo que se ha dado sobre la industria petrolera nacional en toda su historia.