Economía

EDUARDO BOWLES

Poco y nada ha cambiado Brasil desde que Dilma Rousseff abandonó el poder para someterse a una investigación judicial y los hechos están probando que el enroque político no tenía la finalidad de combatir la corrupción y mejorar la transparencia, sino dar una señal a los mercados que ayude a salir de la recesión económica que por segundo año consecutivo azota al gigante sudamericano, que por lo visto, tendrá que atravesar un largo periodo de recuperación.

HUGO SILES 

¿Cómo atraer inversión privada internacional para el sector industrial manufacturero boliviano? ¿Cómo generar condiciones propicias para promover la industrialización manufacturera, que desde hace más de 30 años se estancó en el 16% de participación respecto del PIB?

El 9 de junio, el Gobierno plurinacional de Bolivia celebró en Londres el Foro sobre Comercio e Inversión. El objetivo fue atraer inversión internacional para mantener el ritmo de crecimiento en el marco del Plan Nacional de Desarrollo 2016 – 2020

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ARMANDO MÉNDEZ 

Cuando Karl Marx se refiere al trabajador habla del proletario que hace trabajo manual. Para Marx el trabajo físico, mecánico, rudimentario es el que crea la riqueza. El trabajo intelectual no crea la riqueza, planteo completamente equívoco, que Ayn Rand rectifica en su destacada obra “La rebelión de Atlas”, cuando dice: “Observe un generador eléctrico y atrévase a pensar que ha sido creado por la fuerza bruta de seres carentes de inteligencia. Intente cultivar una semilla de trigo sin los conocimientos transmitidos por quienes lo hicieron anteriormente. Trate de obtener alimentos tan sólo con movimientos físicos, y se dará cuenta de que la mente humana es la raíz de todos los bienes producidos y de toda la riqueza que alguna vez haya existido sobre la Tierra”.

Un ejemplo, supongamos la producción de pan, invento que en algún momento de la historia de la humanidad se realizó. El insumo más importante es la harina que, con levadura y mezclada en agua y con algo de sal, se convierte en la masa que luego es convertida en el “pan preorneado”. Luego debe ser introducido en el horno que usa algún tipo de energía para recién convertirse en pan. Todo este proceso requiere conocimiento.

En la mente de Marx, toda la creación del pan sería producto del trabajo físico de los panaderos, cuando esto no es cierto. Para que el producto se convierta en pan se requiere la imprescindible presencia del horno, que es el otro factor de producción, el capital, y como alguien lo invento, está presente también la tecnología. El horno hace posible que una masa de harina adecuadamente preparada se convierta en pan, y en un preciso tiempo determinado.

Por tanto el capital también crea valor, crea riqueza. Por esto, la ciencia económica enseña que la diferencia entre el valor de un producto que se vende y lo que se remunera al trabajador viene dado por el pago a los demás factores productivos/insumos que intervienen en la producción, más un plus que es la ganancia, la cual depende de la condiciones de mercado y no de lo que quiere el capitalista/empresario. Si el producto en cuestión es apetecido, si tiene mucha demanda se podrá tener el plus que es la ganancia, si no es así, o hay muchos oferentes del mismo producto, la ganancia se reduce al mínimo o es inexistente. Por tanto, el que decide el precio de un producto que se vende en el mercado no es el que quiere el empresario “ni la cantidad de trabajo incorporado en él” sino las condiciones del mercado.

JUSTIN MURRAY

Recientemente, Hillary Clinton fue grabada ridiculizando a Donald Trump por falta de un plan detallado para la economía estadounidense. El mensaje resulta ser que Trump no está preparado para la presidencia porque no tiene un plan sobre cómo cambiar la economía estadounidense.

¿Pero es realmente más peligroso elegir a un presidente que hace política económica sobre la marcha que a quien proclama tener un plan detallado para nosotros?

La respuesta esto es que no, no es más peligroso elegir a alguien que crea política económica donde asienta sus pantalones (como tiende a hacer Donald Trump) que elegir a alguien que piensa que puede tener claramente mapeado el futuro de la economía. Sin embargo, esto no significa que el método del asiento de pantalones sea tampoco menos peligroso. El problema subyacente es que tenemos dos personas compitiendo que piensan que pueden dirigir toda la economía estadounidense.

El núcleo de por qué ambas filosofías son igualmente peligrosas se resume mejor por parte de F.A. Hayek y la pretensión de conocimiento. Hayek señalaba en su discurso de 1974:

Frente a la postura que existe en las ciencias físicas, en economía y otras disciplinas que tratan con fenómenos esencialmente complejos, los aspectos de los eventos a considerar sobre los que obtenemos datos cuantitativos están necesariamente limitados y pueden no incluir los importantes (…)en el estudio de fenómenos tan complejos como el mercado, que depende de las acciones de muchos individuos, todas las circunstancias que determinarán el resultado de un proceso (…) difícilmente serán completamente conocidas o medibles.

Somos incapaces de saber qué nos traerá el futuro. Ningún presidente puede venir con un plan detallado o hermético o puede acumular un establo suficiente de expertos para poder guiar el comportamiento, deseos y necesidades de 320 millones de personas.