Economía

MARY ANASTASIA O'GRADY 

Una desafiante Dilma Rousseff dejó el palacio presidencial por la puerta principal el jueves por la mañana, luego de que el Senado votó a favor de comenzar su juicio de destitución. Según la tradición brasileña, la salida elegida por la presidenta fue una declaración política de que planea regresar. El voto del Senado, en el que más de dos tercios de los 80 legisladores se manifestaron a favor de un juicio, sugiere otra cosa.

La mayor esperanza de Rousseff para regresar se cifra en el vicepresidente Michel Temer. Él es miembro del mayor partido de Brasil, el Partido Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), que había formado una coalición con el Partido de los Trabajadores (PT) de la mandataria desde su reelección en 2014. Temer tomará las riendas de la presidencia durante el juicio. Si Rousseff es hallada culpable, él permanecerá en el cargo hasta 2018.

Rousseff tiene que esperar que Temer tenga un mal desempeño como presidente interino y que el país pida su regreso, pero con su popularidad cercana a 10% y los miembros de su partido envueltos en un escándalo de corrupción que involucra a la petrolera de control estatal Petrobras, las probabilidades de que ello ocurra son bajas. Su mentor, el expresidente Lula de Silva, también está bajo investigación.

El nuevo gobierno ya cometió un error. El nuevo ministro de Finanzas de Temer, Henrique Meirelles, dijo el viernes que no descarta restaurar el impuesto a las transacciones financieras. En un país conocido por la complejidad de su código tributario y una economía informal directamente proporcional a ello, esa no es una buena movida inicial.

Iván Carrino

La pregunta que todos se hacen en la Argentina es si, en algún momento, las medidas económicas que se están tomando nos permitirán volver a crecer. Según el Fondo Monetario Internacional (FMI), el producto caerá 1% este año, a lo que se agrega una inflación que se acercará al 35 por ciento. La estanflación no debería sorprendernos. Después de todo, la venimos arrastrando hace ya 5 años. Además, siempre que se intentó salir de esquemas populistas el resultado fue el mismo: salto en los precios, caída del PBI y reducción del salario real.

Me permito ser optimista. La Argentina no sólo podría volver a crecer hacia el final de este año, con una caída de la inflación, sino que puede volver a ser un país próspero, tal como lo fue a principios de siglo. Para que esto suceda, deben cumplirse dos condiciones.

EDUARDO BOWLES 

No pudo ser más deslucida la llegada del décimo aniversario de la nacionalización de los hidrocarburos, la medida emblemática del “proceso de cambio”, la que más se estruja en los discursos y la que más se repite para vilipendiar a los regímenes del pasado. No hubo pancartas, ni tarimas, tampoco militares entonando el himno nacional en las puertas de las plantas de gas. Ni siquiera un acto especial que sirva para disimular el sitio de la Plaza Murillo.

FRANCISCO ZARATTI 

En las ciencias se denomina “falso positivo” a un resultado que aparenta ser lo que en realidad no es. Por ejemplo, un test de embarazo que dé positivo cuando la mujer no está encinta. Esos resultados son producto del error estadístico, el cual, a su vez, muestra el tipo de “verdad” que proporciona la ciencia.