Economía

VÍCTOR PAVÓN 

El presupuesto estatal es un instrumento de asignación financiera de los ingresos y gastos previamente autorizados por el pueblo por medio de sus representantes. Esta concepción del presupuesto impera en la academia y en la práctica.

Como se notará, la tendencia tiene un fuerte sesgo técnico. Sin embargo, si se sigue avalando el mero tecnicismo seguiremos alimentando al Leviatán, a aquella idolatría estatal cuyo propósito no es más que la destrucción del orden político de la libertad. En mayor o menor grado, esto está ocurriendo en Paraguay, como también en aquellos países desarrollados en los que supuestamente se da un mejor ambiente institucional. Y no tanto. La realidad es que en todas partes los escandalosos despilfarros así como los detestables privilegios de los gobiernos denunciados por la prensa libre son muestras de aquella tendencia en el tema presupuestario.

Más que una cuestión técnica, el presupuesto es mucho más que eso, es un tema que hace a la República, a la sociedad libre. El ciudadano, el hombre libre es el centro de esa sociedad, y no el Estado o sus ocasionales gobernantes que constantemente violentan e impiden la libre cooperación entre los individuos.

El gasto público, por ello, únicamente se justifica para garantizar la vida, la libertad y la propiedad de los habitantes. Infelizmente, esta visión republicana ha sido relegada. Y sucedió con la puesta en funcionamiento de la Constitución en 1992 que desde entonces muestra el incremento exponencial del gasto sin la eficiencia y la calidad requeridas.

misesLUDWIG VON MISES 

La inflación y la expansión del crédito son los medios de obscurecer el hecho de que prevalece una escasez que es resultado de la Naturaleza, de las cosas materiales de que depende la satisfacción de las necesidades humanas.

ALBERTO BENEGAS LYNCH

No se trata de fabricar seres humanos según el molde de algún megalómano ni “hombres nuevos”, sino de tomar a las personas como son y encontrar el mejor camino para que cada uno pueda seguir su proyecto de vida sin lesionar derechos del prójimo. Cada cual responderá ante su conciencia por sus actos, pero nadie debiera tener la facultad de entrometerse en la vida ni en las haciendas de otros a menos que se recurra al derecho de autodefensa en vista del uso de la fuerza agresiva.

En última instancia, se trata de una cuestión de incentivos que permitan la cooperación libre y pacífica. Independientemente de la bondad o la maldad de distintos individuos, los incentivos adecuados ponen límites estrictos a la invasión a los derechos de cada cual y estimulan el entendimiento de la gente en pos de sumas positivas. En este cuadro de situación se tenderá a sacar lo mejor de cada uno, a diferencia de incentivos perversos que tienden a sacar lo peor de las personas.

Los incentivos de todos operan en dirección a pasar de una situación menos favorable a una que le proporcione al sujeto actuante una situación más favorable. Esto es independiente de cuales sean las particulares y subjetivas metas de cada uno. Siempre será un incentivo este paso de una situación a otra y será un desincentivo lo contrario (a veces denominado contraincentivo). Para que esto ocurra es indispensable una atmósfera de libertad cuya contratara es la responsabilidad.

ARMANDO MÉNDEZ 

Un tema que ha saltado a la palestra, ante una propuesta del candidato a la Presidencia del Estado Plurinacional de Bolivia, Samuel Doria Medina es: ¿Como se reparte el ingreso que genera la actividad hidrocarfurífera en Bolivia?, lo cual es diferente a preguntarse ¿Cómo se distribuye el ingreso neto (ganancia o utilidad) entre las empresas participantes en la actividad y el gobierno?