Economía

JORGE STURZENEGGER

En innumerables de oportunidades hemos escuchado decir que la desigualdad material es un problema, una injusticia, culpando a la misma de todos los males. Ahora bien, es realmente así? En primer lugar hay que decir que el origen de la desigualdad es la naturaleza humana, siendo los seres humanos únicos, con talentos diferentes, inevitablemente trae como resultado desigualdad. Con lo cual decir que la desigualdad es un problema, es lo mismo que afirmar que la propia naturaleza humana es el problema
Sin perjuicio de ello, como sabemos, la desigualdad material se ha convertido en una excusa reiterada para lograr restringir nuestra libertad y con ello el progreso público, derivando en nombre de la igualdad económica en mayor arbitrariedad y pobreza.

Ahora bien, dicho esto, cabe preguntarse por que se sostiene con tanto énfasis la mencionada tesis: La respuesta es que se parte de la falacia de que la economía es un juego de suma cero. Se afirma que una persona se hace rica a expensas de otra que cae en la pobreza, considerando por ende a la riqueza como estática.

Aun cuando la historia a demostrado que el hombre puede hacer crecer la riqueza (es evidente que la calidad de vida de hoy es superior a la de hace 400 años), a través del trabajo, el emprendimiento y la innovación, algunos siguen pensando que quien se quedó con un pedazo más grande de la torta, lo hizo a costa de otro. Pues no, la economía es dinámica, en aquellas economías abiertas y competitivas la riqueza aumenta, sacando a las personas de la pobreza.

AXEL KAISER

Para entender lo que hay detrás de una discusión tan cargada de emociones y tan plagada de confusiones como la que se refiere al lucro, partamos aclarando de una vez en qué consiste el lucro y cómo se produce. Imaginemos por un segundo que el dinero no existe en la economía, como era el caso hace milenios. Si no existiera dinero y usted quisiera hacerse de un bien o servicio provisto por otra persona, usted estaría obligado a ofrecerle directamente algo que produjo o posee. Eso es lo que se conoce como trueque y era la forma de intercambio universal en las economías no monetizadas. De este modo, si usted quería un kilo de pescados tenía que dar a cambio, por ejemplo, un quintal del trigo que había producido. En este intercambio no existe dinero, pero ¿existe lucro? Evidentemente.

El lucro es un concepto enteramente subjetivo referido a la ganancia que para la persona que realiza el intercambio supone el haber recibido algo a cambio de lo que entregó. La razón por la cual usted está dispuesto a pagar un quintal de trigo por un kilo de pescados es porque usted valora más el kilo de pescados que el quintal de trigo, de otra forma no haría el intercambio. De este modo ambas partes se benefician del intercambio, es decir, ambas partes lucran, pues ambas reciben algo que valoran más a cambio de algo que valoran menos.

Toda relación de intercambio voluntario es, por lo tanto, por definición una relación en la que las partes involucradas lucran. El dinero, factor que impide a la gente entender esto llevándola a pensar que solo el que lo recibe lucra, no es un fin en sí mismo sino un medio para intercambiar de manera indirecta. Surgió evolutivamente para resolver dos problemas esenciales que presentaba el trueque: el de doble coincidencia y el de indivisibilidad. El primero se refiere a que si usted quiere intercambiar su quintal de trigo por pescado, el pescador debe justo querer el kilo de pescados, de lo contrario no se lo recibirá. El segundo pasa por la división de lo intercambiado. Tal vez usted quiere vender una carreta y necesita pescado, pero no 50 kilos de pescado y como no puede vender una fracción de la carreta, entonces no puede obtener nada.

ARMANDO MÉNDEZ 

El Viceministro del Tesoro y Crédito Publico, refuta mi artículo titulado: “Más deuda hoy, crisis para el futuro”, por medio de su opinión titulada: ¿Deuda significa crisis? Su respuesta está en el contenido de su artículo. Es no.

Comienzo reiterando que el monto de la deuda pública externa, hoy, no es un peligro para la estabilidad económica del país, más si la relacionamos con el PIB. Son 5,309 millones de dólares, hasta el 31 de mayo del año en curso, cuando para diciembre del año 2005 era de 4,492 millones. Si comparamos ambas cifras con relación al PIB correspondiente se tiene que la deuda externa pública ha disminuido al 17 por ciento del PIB, cuando para el año 2005 superaba el 50 por ciento.

DAN SANCHEZ 

En la década de 1980, Irwin Schiff, activista contra los impuestos, prisionero político y padre del experto del libre mercado, Peter Schiff, escribió un maravilloso tebeo titulado "How an Economy Grows and Why It Doesn’t" que enseña principio de economía a través de una historieta.

El tebeo empieza con tres isleños (Able, Baker y Charlie) que viven de la pesca, que capturan en el mar. No tienen herramientas que les ayuden, así que deben pescar con sus manos desnudas. El pescado, para los isleños, es un bien de consumo: algo que se usa para conseguir directamente sus objetivos (en este caso, el objetivo de evitar el hambre y no morir). Pero el pescado solo puede ser un bien de consumo cuando está dispuesto para su consumo. El pescado no hace ningún bien a los isleños mientras sigue nadando en el mar. Así que los isleños deben dedicarse a la producción. Deben producir el producto “pescado en un plato”, que es, para ser exactos, el verdadero bien de consumo, y no simplemente el “pescado” por sí mismo.

Para producir “pescado en un plato”, los isleños deben usar recursos productivos, o factores de producción. Un factor que deben usar los isleños es su propio trabajo. En este caso, su trabajo es la acción de pescar: utilizar sus ojos para ver el pez y su manos para atraparlo. Otro factor que deben usar es tierra o recursos naturales: en este caso, “pez en el mar”. “Trabajo de pesca” + “pez en el mar” = “Pescado en el plato”.

Usando solo sus manos desnudas, los isleños solo pueden producir un pescado al día, lo que es una productividad muy baja.