Economía

JAVIER PAZ

El Banco Mundial publica anualmente el reporte Doing Business en el que clasifica a los países según la facilidad para hacer negocios. Según la edición 2016, en Nueva Zelandia se requiere un solo trámite para iniciar un negocio, demora medio día y cuesta el 0,3% del PIB per cápita. Por el contrario, en Bolivia, comenzar un negocio toma en promedio 50 días, 15 trámites diferentes y cuesta el 57,9% del PIB per cápita. Es decir, un boliviano promedio debe gastar siete meses de sus ingresos para abrir una Sociedad de Responsabilidad Limitada (SRL) y además ir por una serie de trámites, colas, esperas, en muchos casos innecesarios y siempre improductivos.

LUIS PAZOS 

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) la crearon los gobiernos de los países más desarrollados, a principios de los años 60, con el objetivo de coordinar políticas económicas para fomentar el crecimiento económico, el empleo y el comercio. Pero al analizar las recomendaciones, preocupaciones y declaraciones, de sus directivos, concluimos que han perdido la brújula y no cumplen con los objetivos para la que fue creada.

El Secretario general de dicha organización, José Ángel Gurría, ex Secretario de Hacienda de México, declaró que “el mundo está atascado en una trampa de bajo crecimiento” y señaló como responsables “la inversión débil de las empresas”, pero omitió decir que esa “inversión débil” se debe a que la mayoría de sus ganancias, que es de donde sale la inversión, se destinan a pagar impuestos, que en poco o nada contribuyen al crecimiento, al utilizarse en gastos improductivos y para cubrir intereses de deudas excesivas e irresponsables de los gobiernos.

La OCDE, más que una institución que promueve el crecimiento parece un club de secretarios y ex secretarios de hacienda, que buscan más ingresos para los gobiernos “gastalones”, y no verdaderas vías para un mayor crecimiento, que implican menores gastos gubernamentales. La OCDE considera que la evasión fiscal es el principal problema en Iberoamérica y promueven formas para evitarla. Pasan por alto que el mayor problema de la región es el mal uso, desviación y robo de impuestos por los gobernantes, y sobre ese problema, que es la esencia de una corrupción que impide un mayor crecimiento, no proponen ninguna política.

El actual bajo crecimiento mundial es consecuencia de gastos deficitarios y deudas impagables en la mayoría de los países europeos: Grecia, España, Francia, Italia, y en los Iberoamericanos: Argentina, Brasil, México y Venezuela, entre otros, donde el robo de impuestos, y no su evasión, es la principal causa de su bajo crecimiento.

 EDUARDO BOLWES 

Una prestigiosa revista argentina acaba de publicar en su portada un montaje fotográfico en el que se ve a la expresidente argentina Cristina Fernández bañándose en dinero, al estilo del famoso personaje de Disney, el Rico McPato. Al pie de la imagen dice “La foto que nos falta”, aludiendo a la gran avalancha de evidencias que se han reunido en relación al saqueo que perpetró el Kircherismo en 12 años de administración.

HUMBERTO VACAFLOR 

El cobro de impuestos en Bolivia ha tenido una tasa de crecimiento que ya quisieran países mejor organizados. Que las recaudaciones hayan crecido todos los años, año tras año, en una tasa del 17% es, de veras, una hazaña. El problema es que ese crecimiento no ha sido paralelo, ni mucho menos, con el crecimiento de las actividades económicas y mucho menos con el aparato de producción. El dato sobre el crecimiento de las recaudaciones ha sido elaborado por Fundación Milenio y es impresionante. Una curva ascendente que deja sin aliento.