WILFREDO ROJO
Bolivia no supo aprovechar en su momento los altos precios de los hidrocarburos y se hizo derroche de la renta petrolera, en vez de llevar adelante una política precavida de inversión para el crecimiento y desarrollo, ahora toca encarar el desplome del crudo; por eso, en el presente artículo de opinión proponemos tareas específicas en materia política y económica para intentar minimizar en el país los efectos negativos que se vienen para la próxima gestión 2015, y siguientes años.
JUAN RAMÓN RALLO
Pocos cuestionan que la necesidad de cumplir con la palabra dada: si uno se endeuda, la buena fe obliga a devolver el dinero prestado. El gobierno griego tampoco debería constituir una excepción al respecto (a menos que uno abogue por la libertaria alternativa de abolir el Estado y repudiar todos sus compromisos adquiridos) y, de nuevo, parece que la buena fe para con sus acreedores obliga a que el Estado griego amortice sus obligaciones financieras.
Sucede que, al entender de muchos, el Estado griego ha sido víctima de unas condiciones de financiación usurarias que justificarían por sí solas un repudio legítimo de la deuda. Una cosa es defender que se honre la palabra dada y otra muy distinta que se honre bajo inaceptables condiciones de usura: tipos de interés del 10%, del 20% o del 40% resultan absolutamente injustificables y, por tanto, Grecia haría bien en impagarlos.
¿Usura contra Grecia?
Dejando de lado lo problemático que resulta trazar una frontera entre intereses usuarios y no usurarios incluso para quienes defienden semejante distinción (ser un deudor de alto riesgo es lo que tiene: que nadie se fía de ti y apenas tienes prestamistas que quieran financiarte), el argumento anterior presenta una dificultad que suele soslayarse con frecuencia: los tipos de interés que se han estado pagando entre 2010 y 2014 por la deuda pública griega en el mercado secundario han sido del todo irrelevantes para configurar su actual situación presupuestaria. Básicamente porque Grecia lleva desde 2010 fuera de los mercados (salvo por un par de emisiones menores en 2014): los altos tipos de interés (del 10%, 20% o 40%) que se han llegado a pagar en el mercado secundario por la deuda griega sólo reflejaban el precio de altísimo riesgo al que se intercambiaban la deuda griega quienes ya tenían deuda griega, no el precio al que se financiaba el gobierno griego.
EDUARDO BOWLES
Pese a todas las vicisitudes climáticas, las prohibiciones y controles de precios, los agropecuarios del oriente aseguran que el 2014 ha sido aceptable y han podido registrar un crecimiento del 8,3 por ciento en la productividad, lo que representa más de un millón de toneladas adicionales respecto de la gestión anterior.
MANUEL HINDS
El Zurdo Gómez, que jugó con los Yankees de New York en los años treintas dijo una vez "prefiero tener suerte que ser bueno". Dicen que Napoleón dijo una vez, hablando de los generales que quería tener en sus ejércitos: "No quiero buenos generales, los quiero con suerte". Seguramente que el ex-presidente Lula y la actual presidente Rousseff de Brasil estarían de acuerdo con estas máximas, aunque uno quedó del lado de los suertudos y la otra del de los sin suerte. Usted sólo tiene que ver la gráfica adjunta para darse cuenta de por qué digo esto.
La gráfica muestra cómo las tasas de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de Brasil dependen muy ajustadamente de las tasas de cambio de los precios de los productos primarios, que son petróleo, metales, y otros productos sin procesar (lo que la tierra produce sin mucho esfuerzo). Note cómo cuando estos precios suben, el PIB sube, y cuando bajan, éste baja. En la gráfica se muestran 23 años, de 1990 a 2013, pero los datos permiten construir una gráfica desde 1960 que muestra el mismo comportamiento. No los he presentado así porque 53 años se ven muy apretujados en la gráfica.
Así las cosas, los presidentes suertudos de Brasil son los que tienen dentro de su mandato un período de alza en los precios de los productos primarios. Se requiere ser super suertudo para que comience la presidencia cuando los precios comienzan a subir y termine cuando comienzan a bajar permanentemente. Miren lo super, super suertudo que fue Lula, que comenzó en enero de 2003, precisamente cuando comenzaba el gran boom de los productos primarios, y que terminó en 2011, cuando este boom se debilitó y los precios comenzaron a caer. Ciertamente que tuvo la crisis de 2008-2009, cuando cayeron drásticamente los precios de los productos primarios, pero tuvo la enorme suerte de que dichos precios se recuperaran en 2010 para que entregara la presidencia con alto crecimiento otra vez. La gente pensó que Lula era un genio económico, que debido a él había crecido el país, olvidando que todos, todos los presidentes que han tenido la suerte de gozar de precios crecientes de productos primarios han presidido sobre economías también crecientes…y al revés cuando estos precios bajan
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