CARLOS MIRANDA
Existen muchas explicaciones por la caída de los precios del petróleo. Veamos ésta. Todo comenzó con China. Ante una posible inflación decidió disminuir su ritmo de crecimiento. Esta decisión inició una sobreoferta de petróleo porque China y sus proveedores consumen menos petróleo. Lo anterior coincidió con la creciente producción de petróleo y gas no convencional en EEUU (shale oil & gas).
Los dos factores se volvieron acumulativos para ir creando paulatinamente una sobreoferta debido a que la producción de petróleo se mantenía constante. Desde junio pasado, el precio del petróleo ha ido descendiendo lenta pero consistentemente, absorbiendo la creciente sobreoferta. La industria petrolera es una de las más dinámicas que se tiene. El aumento paulatino de sobreoferta, acompañado de una lenta disminución de precios, adquirió su propia dinámica causando un desplome de los precios.
La solución esperada era que OPEP disminuya su producción haciendo desaparecer la sobreoferta. Pero OPEP no está dispuesta a hacerlo y parecería preferir llegar a un mercado equilibrado con precios menores.
Se especula que la política de OPEP está dirigida a neutralizar al shale oil, buscando un nivel de precios del petróleo convencional que logre que ya no sea atractivo producir shale oil y que las inversiones para esa actividad disminuyan drásticamente.
Es muy improbable que lo anterior suceda. Desde hace varios años, EEUU ha diseñado el "Plan Independencia” como política para lograr su autoabastecimiento petrolero. Está muy cerca de lograrlo con una solución novedosa y tecnología exclusivamente norteamericana, lo cual hace que sea un verdadero triunfo de política energética. No se puede esperar que sólo por materia de precios, la producción e inversiones en esa actividad sean reducidas.
Por otro lado, es muy poco probable que la disminución de precios del petróleo haga modificar la decisión china de disminuir su crecimiento.
EDUARDO BOWLES
Algunos economistas serios se preguntan qué pasaría si en Estados Unidos, la economía más poderosa del mundo, con las empresas más competitivas del planeta, decidieran pagar el doble aguinaldo. Con seguridad mandarán a la quiebra a una gran mayoría de ellas y pondrían en serios apuros al resto. ¿Por qué? ¿Acaso no tienen grandes ganancias?
Sencillamente porque las empresas norteamericanas no tienen plata para esas aventuras populistas y todo lo que ganan lo invierten en tecnología, en modernización, en la capacitación de su personal, en investigación de mercado y obviamente en la promoción de sus empleados, a los que premian con viajes, aumentos, bonos y otros beneficios cuando se logran buenos resultados.
TEÓFILO CABALLERO
El año 2015 será muy importante para los países miembros de la Naciones Unidas puesto que se cumplirán los 15 años de la “Declaración del Milenio” aprobada el 22 de septiembre del año 2000 por 189 mandatarios de Estado de todo el mundo. En dicha asamblea se establecieron los “Objetivos de Desarrollo del Milenio” (ODM), los que fueron resumidos en ocho y consistían en que los países pobres se comprometían a cumplirlos en un lapso de 15 años; a cambio el mundo desarrollado empezaría a condonar la deuda externa, para que con esos recursos los países en el marco de su soberanía, pudieran destinarlos a programas de lucha contra la pobreza y a la mejora del Indice de Desarrollo Humano que cada año publica las Naciones Unidas.
MANUEL HINDS
Rusia está entrando en lo que parece será una crisis muy seria que contradice la idea que mucha gente tenía de que, como los otros países emergentes, se había convertido en una economía más fuerte que las de EE.UU. y de Europa. La crisis la está causando una enfermedad muy propia de los países subdesarrollados: su dependencia de los precios de un producto primario, en este caso el petróleo. La industria rusa todavía muestra la herencia del régimen comunista y es muy ineficiente. Produce a altos costos y con muy baja calidad. Por eso, sus exportaciones industriales son muy bajas y depende tanto de los productos primarios como el petróleo, que son los que no tienen mucho valor agregado. Como consecuencia de la caída de los precios del petróleo, las exportaciones totales han caído y la moneda nacional, el rublo, se ha devaluado espectacularmente. Como se ve en la gráfica 1, ha pasado de 36 a 74 rublos por dólar de agosto al 11 de diciembre de este año es decir, al doble.
Pero de acuerdo a lo que dicen los que creen que tener una moneda propia para poder devaluarla y para poder bajar la tasa de interés es la solución a los bajones de crecimiento esta devaluación debería de tener bien contentos a los rusos. "Muy fácil" dirían estos, "hay que dejar que la moneda se devalúe para que suban las exportaciones".
Pero los banqueros centrales de Rusia son más profesionales que esto y no les gusta que el rublo se esté devaluando, por varias razones. Una es que al devaluarse la moneda la tasa de inflación está subiendo rápidamente —lo cual es natural porque todas las cosas importadas suben de precio. Otra es que, como resultado de la devaluación, el peso de las deudas internacionales de Rusia, que están denominadas en dólares y en euros, está aumentando al mismo ritmo que la devaluación. Así, si una empresa debía, digamos 100 dólares en agosto, eso equivalía a 3.700 rublos. Ahora equivale a 7.400 rublos, o sea el doble. Esto va a ahogar en deudas al gobierno, a los bancos y a las empresas, con lo que la gente común se va a quedar sin empleos.
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