Roberto Laserna

La democracia en el mundo parece atravesar un periodo recesivo. La cobertura geográfica, de países gobernados por regímenes democráticos, se ha reducido en los últimos 10 años. Y la calidad de la democracia, de acuerdo a indicadores de fortaleza de las instituciones y respeto de las leyes también ha declinado. Estas tendencias llevan a Larry Diamond a señalar que atravesamos una época de democracia recesiva, como titula su libro. Luego de varios años de expansión y mejoramiento de la democracia en el mundo, su deterioro es evidente.

ARMANDO MÉNDEZ 

La libertad es individual. Hay que diferenciar la interior de la exterior. La interior se entiende como libertad de pensamiento y de sentir, y la exterior como la capacidad de expresar lo que se piensa, lo que se siente, y lo que se quiere hacer. La primera se puede ejemplificar recordando dichos muy conocidos: “libre para pensar, pero esclavo para hablar”, “quién dice lo que quiere, escucha lo que no quiere”.

Se podría sostener que lo opuesto a la libertad es la esclavitud. Diríamos: venimos de la esclavitud y vamos hacia la libertad. Sin embargo, esto no es cierto. En su origen el hombre no fue un esclavo. La esclavitud convivió en las diferentes organizaciones económicas que se dieron históricamente.

Se puede sostener que el hombre no fue libre, en su origen, porque era un animal sin capacidad para pensar. Pero por alguna razón este ser comenzó a pensar. Por tanto, la libertad está asociada al individuo quién sería el único ser en la tierra con este atributo. Y la capacidad para pensar y para razonar tiene que haber sido un proceso evolutivo muy lento y que duró mucho tiempo. El individuo, al poseer esta atribución, es el único ser que tiene la capacidad de elegir entre diferentes opciones de manera racional.

Por este hecho, el hombre es el único ser vivo que enfrenta el conflicto ético entre el bien y el mal. Se puede decir que en la medida que aparecían las primeras señales de que el hombre comenzaba a pensar, también, de manera incipiente, nacía su capacidad para ser libre. Bajo esta premisa, se podría dialéctica y dinámicamente decir: la tesis es “no libre”, la antítesis “libre” y la síntesis “hacia la libertad”. Como alguien ya dijo: “No existe la libertad sino su búsqueda”.

CARLOS ALBERTO MONTANER

El papa Francisco basa sus ideas económicas en la Doctrina Social de la Iglesia, una mezcla de buenos propósitos y declaraciones vacías, algunas de ellas contradictorias, que el Vaticano ha ido acumulando desde 1891, cuando León XIII proclamó la encíclica Rerum Novarum para abordar lacuestión social.

La DSI, como se conoce en el argot político, fue concebida para enfrentarse a los comunistas, pero sin decantarse claramente por la economía de mercado. No obstante, contiene al menos cinco errores importantes que la invalidan como un instrumento serio para propiciar el desarrollo y combatir la pobreza.

1) La idea de que la propiedad privada sólo se justifica "en función social". Esa declaración de la DSI abre las puertas a todos los abusos de los mandamases. ¿Quién decide si tener una confortable mansión en Miami, otra en un resort del Caribe y un buen yate para navegar entre ellas son propiedades moralmente aceptables en función social? ¿Cuál es lafunción social de poseer un botero, un picasso un Mercedes Benz o unRolex Presidente? ¿Dónde comienza o termina la función social? ¿Qué quiere decir exactamente esa frase?

2) La equivocada noción del bien común. Ese concepto esgrimido por la DSI –pero no sólo por ella– sirve para justificar la intervención del Estado con el objeto, supuestamente, de corregir los errores del mercado. Es relativamente fácil entender que la noción del bien común es un camelo, dado que las necesidades de la sociedad tienden al infinito, mientras los recursos disponibles son limitados. Los bienes y servicios que se ofrecen a unos siempre se niegan a otros. El aeropuerto que se construye es a costa del hospital o la escuela que no se edifican. Los recursos que se emplean en construir un magnífico templo para adorar a Dios no se utilizan para construir un orfanato. Y quienes toman las decisiones no lo hacen tras devanarse los sesos para establecer cuál es el bien común, sino para satisfacer a sus partidarios o, en el peor de los casos, para beneficiarse personalmente. Sería útil que el Santo Padre y sus asesores repasaran las fundamentadas propuestas de la Teoría de la Elección Pública. Tal vez se ahorrarían unos cuantos disparates.

Roberto Laserna

¿Hay liberales en Bolivia? ¿Quiénes son? ¿Dónde están? ¿Qué hacen?

El liberalismo fue cosa del pasado, nos decimos. Nos recuerda a Eliodoro Camacho e Ismael Montes. A un tiempo de sombreros de copa y polainas, cuando se lo expresaba sobre todo en demandas de libre cambio y actitudes anticlericales. Su expresión contemporánea fue etiquetada por sus adversarios como “neoliberal”, en tono de acusación e injuria, sin que nadie asumiera su defensa o justificara sus actos aludiendo a los valores de libertad individual y respeto a la ley.