VÍCTOR PAVÓN
El aniversario de la Independencia de los Estados Unidos de América (EE.UU) invita a una reflexión, no solo para comprender los pormenores de aquel 4 de julio de 1776. También y todavía más importante, resulta menester para los países como el Paraguay y de nuestra región mirar la tradición genuinamente liberal en la que se fundamentó esta independencia, una genuina revolución, incluso antes que la Francesa de 1789.
La libertad sirvió y sigue siendo un camino a seguir para el logro de un mayor bienestar, en todos los ámbitos en las que se desarrolla el ser humano. Los EE.UU desde su nacimiento en 1776 tuvo la fortuna de contar con dirigentes que conocían de las ideas de la libertad. Thomas Jefferson, James Madison, George Washington, John Jay, John Adams, Andrew Jackson, Alexander Hamilton, Benjamin Franklin y otros tantos, conocidos como los "Padres Fundadores" estaban imbuídos de la tradición clásica de los pensadores liberales ingleses.
Basaban sus ideas en profundos conceptos que se trasladan al lejano año de 1215 en ocasión de la firma de la Carta Magna, cuyo corolario es terminar con privilegios. De esta manera, si consideramos que las ideas de la libertad del 4 de julio insiste en la preocupación de cada quién se haga cargo de sus propios asuntos sin dañar a otros mediante una vida honesta, ya encontramos una visión diferente de la que no podemos dejar de mencionar.
Ya antes de la Independencia norteamericana, en 1767, el Parlamento inglés que había caído bajo la presión de lo que hoy se llama la democracia ilimitada y de este modo declaró que podía aprobar cualquier ley que estimara conveniente, los colonos norteamericanos se percataron del gran peligro que implica un poder desorbitado, sin control y limitaciones precisas.
CARLOS ALBERTO MONTANER
La crisis griega es la expresión de un gravísimo problema planetario.
CARLOS ALBERTO MONTANER
Nos dicen que hay que sacrificar la libertad para alcanzar la prosperidad. Mentira. Ése es un falso dilema generalmente planteado por los autoritarios.
LUDWIG VON MISES
En Junio de 1959, Ludwig von Mises dictó seis conferencias en Buenos Aires. Su segunda conferencia se tituló “Socialismo”. Pero comienza hablando de las libertades, y la libertad económica:
“En una economía de mercado, el individuo tiene la libertad de elegir cualquier carrera que desee seguir, elegir su propia forma de integrarse a la sociedad. Pero en un sistema socialista, esto no es así: su carrera es decidida por un decreto del gobierno. El gobierno puede ordenar a la gente que no le agrada, a la gente que no desea que viva en ciertas regiones, mudarse a otras regiones o a otros lugares. Y el gobierno siempre puede justificar y explicar dicho procedimiento declarando que los planes gubernamentales requieren la presencia de este eminente ciudadano a cinco mil millas del lugar en el cual no es agradable a los que están en el poder.
Es verdad que la libertad que un hombre puede tener en una economía de mercado, no es una libertad perfecta desde un punto de vista metafísico. Pero no existe tal cosa como la libertad perfecta. La libertad significa algo solamente dentro del marco de la sociedad. Los autores sobre la ‘ley natural’, del Siglo XVIII, – sobre todo Jean Jacques Rousseau – creían que alguna vez, en el remoto pasado, los hombres habían disfrutado de algo llamado libertad ‘natural’. Pero en ese tiempo remoto, los individuos no eran libres, estaban a la merced de cualquiera que fuera más fuerte que ellos. Las famosas palabras de Rousseau ‘El hombre nace libre pero en todos los lugares está encadenado’ pueden sonar muy lindas, pero el hombre – de hecho – no nace libre. Cuando nace el hombre es un lactante muy débil. Sin la protección de sus padres, sin la protección que la sociedad les da a sus padres, no podría preservar su vida.
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