ARMANDO MÉNDEZ
La noticia internacional del mes de diciembre de 2014, sin duda alguna, ha sido la declaración de los presidentes, Obama de EEUU y Castro de Cuba, para reanudar relaciones diplomáticas, luego de haberlas roto hace 54 años. Obviamente que el país más beneficiado será Cuba, por ser una pequeña economía. No está todavía levantado el bloqueo comercial, que se mantiene, aunque relajado, entre esos dos países, porque esa decisión corresponde al Congreso estadounidense.
CARLOS ALBERTO MONTANER
Como se sabe, tres fanáticos islamistas penetraron en la redacción de una revista satírica en París, asesinaron a 12 personas e hirieron a otras tantas, algunas de ellas muy gravemente. Una verdadera carnicería.
ALFREDO BULLARD
El premio Nobel de Economía Friedrich von Hayek hablaba de las “palabras envenenadas”. Son palabras que tienen el mérito de, añadidas a otras, convertirlas precisamente en su antónimo. Una de esas palabras a las que se refería era la palabra “social”.
Solemos definir “justicia” como dar a cada quien lo suyo. Pero “justicia social”, al menos como se suele entender, es quitarle a cada quien lo suyo para entregárselo a otros.
Un “derecho” es una titularidad individual, un elemento básico para definir la personalidad de alguien. El derecho es de la persona, del individuo. Un derecho social es precisamente un derecho de un colectivo, un derecho que no pertenece a ninguna persona en particular. Es un derecho que se diluye en una abstracción. O dicho más claramente, no es un derecho.
La “propiedad social” es la negación de la propiedad. Es justamente decir que la propiedad no existe, porque en realidad lo que es de todos no es de nadie.
“Democracia social” es precisamente la destrucción de un sistema de desconcentración del poder para sustituirlo por populismo totalitario en el que los derechos son avasallados por el colectivo.
Y es que estas palabras envenenadas tratan de apropiarse de la virtud del concepto, pero carcomiéndolo, le quitan su esencia.
Otra palabra que ha sido “envenenada” en su uso es el término “ideología”. Etimológicamente significa “estudio de las ideas”. En una acepción más utilizada, “ideología” es el conjunto de ideas que caracteriza el pensamiento de una persona, colectivo, época o movimiento. Sigue siendo entendido como el producto del pensamiento. Ser “ideológico” debería entenderse como entender y estudiar qué son las ideas. Es usar la facultad de pensar.
MAURICIO ROJAS
A comienzos de junio Tony Blair publicó un artículo a propósito del asesinato del soldado británico Lee Rigby en una calle del sur de Londres que causó gran revuelo. Su título era Un problema dentro del islam y en sus párrafos más destacados decía lo siguiente:
No hay un problema con el islam... Pero hay un problema dentro del islam –de parte de los adherentes a una ideología que es una rama dentro del islam–. Y esto tenemos que ponerlo sobre la mesa y ser honestos acerca de ello. Por supuesto que hay cristianos extremistas y también judíos, budistas e hinduistas que lo son, pero me temo que esta rama dentro del islam no sólo abarca a unos pocos extremistas. En su núcleo existe una concepción de la religión y de la relación entre religión y política, que no es compatible con las sociedades pluralistas, liberales y tolerantes.
Para muchos fue una declaración escandalosa, lo que simplemente indica el grado de incapacidad de hablar con franqueza a que se ha llegado en lo referente al islam. Al poco tiempo vino la crisis egipcia, confirmando una vez más que el islamismo, es decir, lo que Blair considera la rama problemática del islam, "no sólo abarca a unos pocos extremistas". Sin embargo, si bien para muchos la constatación de Blair parece osada la verdad es que elude lo más importante y problemático, a saber, que aquella "concepción de la religión y de la relación entre religión y política, que no es compatible con las sociedades pluralistas, liberales y tolerantes" es, en realidad, la esencia misma del credo instaurado por Mahoma.
Cabe recordar que la idea distintiva del islam es que su libro sagrado, el Corán, es la palabra eterna, exacta e inmutable de Dios que Mahoma, con la mediación del arcángel Gabriel, sólo se limitó a recitar (Corán, Qu’rān, significa "la recitación" y la ortodoxia plantea que el texto, ya en árabe clásico, existió en Dios desde siempre). Esto crea un obstáculo mayor para cualquier intento de interpretación alegórica, matización o reforma del mensaje coránico. Pero lo decisivo es que este mensaje inmutable, complementado por los hadices o hechos y dichos del Profeta, no se refiere exclusivamente a cuestiones espirituales o supraterrenales, sino que aspira a regir directamente el conjunto de la vida social y espiritual
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